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30-dic.-2022, viernes, Octava de Navidad

La Sagrada Familia (Jesús, María y José), fiesta

La luz brilla en las tinieblas, la Palabra se hace carne.

Al finalizar la última semana de este año, demos gracias a Dios por la salud y la vida que nos ha concedido.

Deslumbrados por tu Natividad en medio de la noche, nuestros ojos han quedado prendados por esta luz y te han contemplado. Hoy nos encontramos a María y José, que contigo forman la gran familia. Contemplándola, agradecemos el amor y el cuidado de nuestros padres, al tiempo que agradecemos la posibilidad de vivir y crecer en libertad y amor que nos han dado. Aunque haya sido en condiciones difíciles, a veces con contradicciones e incluso de errores. Hemos llegado a ser lo que somos gracias al cuidado y el amor que en medio de tantas situaciones difíciles nos han regalado nuestros padres y nuestras familias. Ayúdanos a querer y cuidar a nuestros hijos y nuestras familias, con los ojos puestos en el modelo del Hogar perfecto como es el tuyo en Nazareth. Hoy te pedimos que el amor, la fidelidad y la unidad sean las características de los esposos; que las madres sean el corazón de los hogares y tengan la intercesión de Nuestra Madre; que los esposos como padres tengan el ejemplo de humildad y responsabilidad de san José; que como hijos sigamos tu ejemplo y seamos obedientes, respetuosos y sobre todo sepamos valorar el amor, el cariño y el valor que tienen nuestros padres. Guarda nuestras familias en amor, unidad y solidaridad. Amén.

Qué alegría volver a meditar tu Palabra y aplicarla para el bien de padres y de los hijos.

Feliz último viernes de 2022.

Oración por la familia

Haz, Señor, que en nuestra casa, cuando se hable, siempre nos miremos a los ojos y busquemos crecer juntos; que nadie esté solo, ni indiferente, ni aburrido; que los problemas de los otros no sean desconocidos ni ignorados, que pueda entrar quien tiene necesidad y sea bienvenido.

Señor, que en nuestra casa sea importante el trabajo, pero no más importante que la alegría; que la comida sea un momento de gozo y de conversación; que el descanso sea paz del corazón y del cuerpo; que la mayor riqueza mayor sea estar juntos.

Señor, que en nuestra casa el más débil sea el centro de atención; que el más pequeño y el más viejo sean los más queridos; que el mañana no nos dé miedo, porque tú, Jesús, siempre estás cerca; que cada gesto esté lleno de significado; que te demos gracias por todo lo que la vida nos ofrece y tu amor nos da. Señor, que nuestra casa sea un lugar de acogida como la tuya en Nazaret con María y José, y como la de tus amigos Marta, María y Lázaro en Betania. Amén.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.