Alegres en esta mañana que tú nos regalas, Señor, para que nuestro corazón se llene de buenos sentimientos, pero ante todo para que podamos hacernos algunas preguntas e interrogantes que la misma vida nos va planteando: ¿estamos preparados y somos conscientes de lo que tenemos que hacer? ¿somos siervos responsables en la misión que tú nos encomiendas en este día? ¿estamos viviendo este momento sirviendo con amor y generosidad? ¿confiamos en la fortaleza que nos das, Señor, para superar nuestras dificultades?
Habrá muchos interrogantes que te pedimos nos ayudes a resolver. También te pedimos —como nos dice hoy tu apóstol Pablo— «que nos allanes el camino para ir al encuentro de nuestros hermanos», nos colmes de mutuo amor y que nosotros mismos sepamos que la fortaleza viene de ti para poder realizar tus obras y animar a otros también a realizarlas.
Hoy sea nuestra intención pedirte como el Salmista: «por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos». Que estemos en vela y vigilantes para que ningún obstáculo nos impida servir y amar como verdaderos discípulos de tu bondad, con ilusión, ánimo de corazón y ante todo disponibles en todo momento para cumplir la voluntad del Padre celestial. Te alabamos, te bendecimos, te glorificamos y te damos gracias. Nuestra Madre la Virgencita nos proteja e interceda por nosotros.
Un muy feliz, productivo y bendecido jueves vocacional.
