Al despertar y comenzar a oír el alegre trinar de los pajaritos que nos anuncian un nuevo día, te damos gracias por las riquezas más grandes que nos concedes: la vida, la familia, las amistades y sobre todo tu presencia. Este último domingo de mes, te damos gracias por las alegrías vividas y compartidas; por los momentos difíciles que hemos sorteado porque hemos tenido tu presencia y tu bondad. Son más las alegrías que las tristezas y por eso te damos gracias. Mañana será un nuevo día, nuevo amanecer lleno de ilusiones y de nuevos momentos hermosos y de pronto algunos difíciles, pero confiamos y nos acogemos a Ti.
Hoy nos das una hermosa lección de desprendimiento y valoración. En tu palabra nos hablas de lo necesario de las cosas, pero nos enseñas que son pasajeras. Todos necesitamos las cosas imprescindibles para la vida, pero nuestra experiencia nos debe recordar tus palabras: ¡Acumular riqueza no da la felicidad! La alegría de vivir no depende de graneros llenos o de abultadas cuentas bancarias. La calidad de vida y su alegría dependen más bien de la medida de nuestro amor a Ti y a nuestros hermanos, y también de nuestro compartir generoso con los demás lo que El Padre celestial nos ha regalado, así es como nos volvemos ricos a los ojos de Él. No permitas que la codicia y la avaricia nos cieguen de tal forma que acumulemos bienes que no necesitamos y cosas materiales que realmente no son importantes. Haznos generosos para compartir lo que tenemos con nuestros hermanos que pasan hambre o viven en soledad, para así volvernos ricos a tus ojos. ¡Gracias por ayudarnos a reflexionar sobre el valor relativo de las cosas y riqueza que poseemos! Que podamos disfrutar de las cosas sencillas de la vida de cada día, que son regalos de Dios. Pero mantengámonos siempre libres, tal como Tú nos has liberado.
No permitas que nos dejemos esclavizar por nada ni por nadie. Y compartamos unos con otros nuestra amistad, nuestras alegrías, nuestros bienes. Con corazón agradecido te damos gracias por lo mucho o poco que poseemos. Que nuestra mayor riqueza sean el amor, el cariño, la amistad, la fraternidad y la solidaridad. Amén.
Un muy feliz y bendecido domingo compartiendo nuestra mayor riqueza: nuestra familia, la presencia del Señor y la de María Santísima Nuestra Madre.
«ACUMULAD RIQUEZAS PARA EL CIELO»-
