Señor, Dios nuestro, abrimos nuestros ojos y comenzamos a experimentar las grandezas y maravillas de tu amor. A veces somos demasiado limitados para entenderte, pero sabemos que tú te preocupas por nosotros y has vinculado nuestro destino al tuyo. Gracias por amarnos y por estar a nuestro lado en nuestras tristezas y alegrías. Gracias por darnos tu amor, enseñarnos a cumplir la voluntad del Padre y dejarnos abrir nuestros corazones a la iluminación del Espíritu Santo y para librarnos de nuestras culpas y traernos vida, confianza y felicidad.
Gracias por encomendarnos a tu Espíritu para dirigirnos y movernos en la cotidianidad de nuestras vidas.
Anima cálidamente nuestros corazones y únenos; dispón nuestro espíritu para acoger todo tu amor y para responder a él confiándonos a ti por todo lo que nos has dado y hecho en nosotros. Nos has amado y nos sigues amando como un Dios misericordioso que perdona, un Padre que se preocupa y es tierno como una madre para con nosotros. Ayúdanos a comprender que Tú, como Hijo, te hiciste uno de nosotros y nos has hecho libres a costa de tu vida. Y también le descubrimos como un Espíritu de amor, de unidad y de fuerza, que sigue guiándonos e inspirándonos, y que ruega con nosotros y dentro de nosotros, aquí y ahora. Te alabamos y te damos gracias. Mantennos unidos en tu Santo Espíritu, y que la vida de cada uno de nosotros y de todos nuestros hermanos, sea una respuesta de amor y de adoración al amor que nos has manifestado.
Danos tu ayuda a todos, para que logremos ser para todos reflejo y señal de tu amor tierno y fiel. A ti te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos y te damos gracias, Trinidad Santa. Amén.
Feliz Domingo para todos.
