
5-mar.-2023, domingo de la 2.ª semana Cuaresma
«¡Este es mi Hijo amado! ¡Escúchenlo!»

El amanecer de este Domingo, día del Señor, llena nuestros corazones de alegría y de agradecimiento. Nos das este descanso y momento de bendiciones por todo lo recibido durante la semana. En nuestra meditación, caemos en cuenta de que la Cuaresma es para nosotros el tiempo privilegiado para el cambio, la transformación, la transfiguración. Hoy tu palabra nos da la ocasión para pensar en el cambio de nuestros rostros que muchas veces son complacientes, tristes, injustos, egoístas, pero que se transformarán en bondad y misericordia. Nosotros tenemos miedo al cambio, especialmente si es a costa de nosotros mismos, pero Hoy nos muestras el camino. Tú, viste cómo el sufrimiento y la muerte te esperaban, y por eso su rostro y su corazón estaban tristes; entonces el Padre volvió tu rostro radiante, porque ibas a encontrarte con la vida y la resurrección; tu rostro se hizo resplandeciente de alegría y de gloria. Tú nos muestras que tu camino es de obediencia, por eso te seguimos y nos dejamos transformar. Señor, que la luz de tu rostro brille sobre nuestros rostros tristes, sin amor, rostros endurecidos e indiferentes, cansados, llenos de miedo, desalentados. Permítenos, Señor, que la luz de tu rostro brille sobre los nuestros, para que se llenen de consuelo, esperanza, bondad, fraternidad y solidaridad. Danos la posibilidad de mostrar rostros radiantes de servicio y amor. Sigamos recorriendo el sendero de la montaña para encontrarnos con tu rostro glorioso. Amén. Nuestro Domingo sea de momentos hermosos y llenos de felicidad.
Cuando el Señor se transfigura ante Pedro, Santiago y Juan, oyen la voz de Dios Padre que dice: "¡Este es mi Hijo amado! ¡Escúchenlo!". La gracia de escuchar a Jesús. ¿Por qué? Para alimentar nuestra fe con la Palabra de Dios. Y este es el deber del cristiano. ¿Cuáles son los deberes del cristiano? Quizá me diréis: ir a Misa los domingos; ayunar y abstenerse en Semana Santa; hacer esto... Pero el primer deber del cristiano es escuchar la Palabra de Dios, escuchar a Jesús, porque Él nos habla y nos salva con su palabra. Y con esta palabra hace que nuestra fe sea aún más fuerte y robusta... Te hago una pregunta: ¿nos tomamos un poco de tiempo cada día para escuchar a Jesús, para escuchar la palabra de Jesús? ¿Tenemos los Evangelios en casa? ¿Y escuchamos cada día a Jesús en el Evangelio, leemos un pasaje del Evangelio? ¿O nos da miedo o no estamos acostumbrados a leerlo? ¡Escuchar la palabra de Jesús para alimentarnos! Esto significa que la palabra de Jesús es el alimento más nutritivo para el alma (papa Francisco).