Pasar al contenido principal

5-may.-2023, viernes de la 4.ª semana de Pascua

«No vivimos sin meta ni destino. Se nos espera, somos preciosos. Dios está enamorado de nosotros, somos sus hijos».

Pasan las horas, pasan los días y las semanas y hoy, al darte gracias por lo que nos has regalado, nos podemos preguntar: ¿qué hemos hecho y realizado durante esta semana? ¿Hemos sido pacientes y optimistas en lo que hemos laborado?

Hoy tú nos dices: “no se inquiete vuestro corazón, creed en Dios y creed en mí”. Hoy te pedimos que aumentes nuestra fe para que nuestros sentimientos sean verdadera fuente de amor y de bondad. Creyendo en ti podemos sentir que todo lo que damos a los demás será fuente de bendiciones. Queremos sentir en nuestros corazones que en verdad tú eres el camino que nos conduce a ti y a los hermanos, la verdad, que es Buena Nueva de amor y de esperanza, y la vida que sacrificaste para entregarla por nosotros. Ayúdanos a descubrir el camino hacia ti y a seguir el camino que tú haces hacia los otros; a proclamar siempre la verdad alentadora y creíble y a dar nuestra vida compartiendo felicidad y alegría con nuestros hermanos.

Gracias, Señor, por los momentos compartidos y lo productivo que ha sido cada uno de los días de esta semana. Gracias, Señor, por las buenas noticias que hemos recibido en esta semana; por las alegrías y buenas nuevas de felicidad. Amén.

Un muy feliz viernes, fin de la semana laboral. Los abrazo y los bendigo.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Es la certeza que nos consuela: hay un lugar reservado para cada uno. Hay un lugar para mí también. Cada uno de nosotros puede decir: hay un lugar para mí. No vivimos sin meta ni destino. Se nos espera, somos preciosos. Dios está enamorado de nosotros, somos sus hijos. Y para nosotros ha preparado el lugar más digno y hermoso: el paraíso. No lo olvidemos: la morada que nos espera es el Paraíso. Aquí estamos de paso. Y Jesús ha resucitado y está vivo precisamente para estar siempre a nuestro lado. Ahora podemos decirle: “Jesús, creo que has resucitado y que me acompañas. Creo que me escuchas. Te traigo todo lo que me turba, mis problemas: tengo fe en Ti y me encomiendo a Ti”. Hay caminos que no llevan al Cielo: los caminos de la mundanidad, los caminos para autoafirmarse, los caminos del poder egoísta. Y está el camino de Jesús, el camino del amor humilde, de la oración, de la mansedumbre, de la confianza, del servicio a los demás. No es el camino de mi protagonismo, es el camino de Jesús como protagonista de mi vida. Es ir adelante cada día preguntándole: “Jesús, ¿qué piensas de esta decisión que he tomado? ¿Qué harías en esta situación, con estas personas?”. (Regina Caeli, 10 mayo 2020)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.