Pasan las horas, pasan los días y las semanas y hoy, al darte gracias por lo que nos has regalado, nos podemos preguntar: ¿qué hemos hecho y realizado durante esta semana? ¿Hemos sido pacientes y optimistas en lo que hemos laborado?
Hoy tú nos dices: “no se inquiete vuestro corazón, creed en Dios y creed en mí”. Hoy te pedimos que aumentes nuestra fe para que nuestros sentimientos sean verdadera fuente de amor y de bondad. Creyendo en ti podemos sentir que todo lo que damos a los demás será fuente de bendiciones. Queremos sentir en nuestros corazones que en verdad tú eres el camino que nos conduce a ti y a los hermanos, la verdad, que es Buena Nueva de amor y de esperanza, y la vida que sacrificaste para entregarla por nosotros. Ayúdanos a descubrir el camino hacia ti y a seguir el camino que tú haces hacia los otros; a proclamar siempre la verdad alentadora y creíble y a dar nuestra vida compartiendo felicidad y alegría con nuestros hermanos.
Gracias, Señor, por los momentos compartidos y lo productivo que ha sido cada uno de los días de esta semana. Gracias, Señor, por las buenas noticias que hemos recibido en esta semana; por las alegrías y buenas nuevas de felicidad. Amén.
Un muy feliz viernes, fin de la semana laboral. Los abrazo y los bendigo.
PALABRAS DEL SANTO PADRE
Es la certeza que nos consuela: hay un lugar reservado para cada uno. Hay un lugar para mí también. Cada uno de nosotros puede decir: hay un lugar para mí. No vivimos sin meta ni destino. Se nos espera, somos preciosos. Dios está enamorado de nosotros, somos sus hijos. Y para nosotros ha preparado el lugar más digno y hermoso: el paraíso. No lo olvidemos: la morada que nos espera es el Paraíso. Aquí estamos de paso. Y Jesús ha resucitado y está vivo precisamente para estar siempre a nuestro lado. Ahora podemos decirle: “Jesús, creo que has resucitado y que me acompañas. Creo que me escuchas. Te traigo todo lo que me turba, mis problemas: tengo fe en Ti y me encomiendo a Ti”. Hay caminos que no llevan al Cielo: los caminos de la mundanidad, los caminos para autoafirmarse, los caminos del poder egoísta. Y está el camino de Jesús, el camino del amor humilde, de la oración, de la mansedumbre, de la confianza, del servicio a los demás. No es el camino de mi protagonismo, es el camino de Jesús como protagonista de mi vida. Es ir adelante cada día preguntándole: “Jesús, ¿qué piensas de esta decisión que he tomado? ¿Qué harías en esta situación, con estas personas?”. (Regina Caeli, 10 mayo 2020)
