Pasar al contenido principal

6-ago.-2023, domingo de la 18.ª semana del Tiempo Ordinario

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

Qué hermoso despertar y linda mañana para darte gracias por el don de la vida, de la familia, la salud y la unidad. Hoy Dios nuestro Padre nos dice: “Este es mi Hijo amado. Escuchadlo”.

Que tu Palabra resuene en nuestros corazones y en nuestras vidas ya que desvelaste tu rostro para fortalecer la fe de tus discípulos y al mismo tiempo te sentiste fortalecido en tu camino hacia el sufrimiento y la muerte. Ven con nosotros cuando sufrimos e inspíranos a estar firmes al lado de los que sufren. Abre nuestros oídos y nuestros corazones a tu palabra y perdona nuestra indiferencia cuando no te escuchamos. En la transfiguración iluminaste los ojos de la fe de tus apóstoles para que pudieran ver más allá de las apariencias y reconocerte como el Hijo amado.

Fortalece también nuestra fe y ayúdanos a reconocer algo de tu rostro en nuestros hermanos y a encontrarle siempre en los otros, para que caminemos contigo y participemos de tu gloria.

Guárdanos de la indiferencia y ansiedad y ayúdanos a ver, más allá de los acontecimientos de la vida, la realidad más profunda de nuestros hermanos y —ante todo— a ver tu mano que nos guía y tu amor que nos conforta y a escuchar siempre tu llamado. No permitas que busquemos facilismos que nos hagan acomodarnos según nuestras conveniencias y no las tuyas para que comprendamos que es necesario bajar de la montaña y emprender el camino del testimonio y el servicio. Danos la ocasión de ver con los ojos del corazón el rostro verdadero de nuestros hermanos y les mostremos también nuestro rostro sincero de amor, bondad y generosidad. Amén.

Feliz y compartido Domingo, sin olvidar tus hermosas palabras: "¡LEVANTAOS, NO TEMÁIS!”

Para nuestra sufrida, insegura, indiferente, pero linda Ciudad de Bogotá, tengamos sentimientos de fraternidad y solidaridad. Abrazos y bendiciones abundantes.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.