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6-mar.-2023, lunes de la 2.ª semana Cuaresma

Tendemos a ser injustos, porque nos juzgamos a nosotros mismos por nuestros ideales y a los demás por sus actos...

Cuaresma 2023-13

 

Qué bueno, Señor, al abrir nuestros ojos contemplar un nuevo amanecer que nos prepara a iniciar otra semana; no sabemos qué nos deparará, pero confiamos infinitamente que todas nuestras labores cotidianas serán bendecidas y encontraremos satisfacciones en nuestra cotidianidad porque las realizaremos con alegría y optimismo.

Señor, queremos seguir tu palabra. En primer lugar, ayúdanos a ser misericordiosos. No te pedimos una venda para los ojos, para no ver lo malo del otro, sino ojos bondadosos que nos lleven a la verdad más profunda de las personas y nos hagan caer en la cuenta de que ellas, no son “malas”, sino que “están mal” a causa de estar en el error.

Danos la gracia de no juzgar a nadie, porque no conocemos al otro; vemos sólo la apariencia que nos muestra, su conducta es externa y no resulta fácil acceder a sus intenciones. Criticamos en los demás lo que nosotros mismos encubrimos, disculpamos o maquillamos. Tendemos a ser injustos, porque nos juzgamos a nosotros mismos por nuestros ideales y a los demás por sus actos.

Señor, ayúdanos a no condenar: somos especiales para condenar a los demás, porque vamos juzgando incluso sin tener en cuenta nuestra forma de proceder, sin ponerse en la situación del otro. Danos la gracia del don de perdonar, y concédenos de una manera muy especial el don de olvidar, sabiendo que el olvido de las ofensas no es humano, sino divino. Solo el Padre celestial, lo hace de manera perfecta.

Tengamos en nuestro pensamiento y nuestros corazones una máxima: “No hagas a otro lo que no quieres para ti”.

Decía san Agustín que “a Dios no se va caminando, sino amando”. Al iniciar nuestra semana, danos la gracia de «HABLAR bien de todos; PENSAR bien de todos y HACER el bien a todos».

Abrazos y bendiciones abundantes. Feliz y santo inicio de semana y un lunes misericordioso para todos.

Reflexión

No juzgues a los demás; no condenes; perdona: así imitas la misericordia del Padre. Para no extraviarnos en la vida, necesitamos imitar a Dios; caminar a la vista del Padre... La misericordia de Dios es algo grande, muy grande. No debemos olvidarlo. Cuántas personas dicen: "He hecho cosas terribles. He comprado mi lugar en el infierno, no puedo volver atrás". Pero, ¿piensan en la misericordia de Dios? Recordemos la historia de la pobre viuda que fue a confesarse con el Cura de Ars. Su marido se había suicidado; saltó del puente al río. Y ella lloraba. Dijo: "Pero yo soy una pecadora, una pobre mujer. Pero, ¡mi pobre marido! Está en el infierno. Se ha suicidado, y el suicidio es un pecado mortal. Está en el infierno". Y el Cura de Ars le dijo: "Pero espere un momento, señora, porque entre el puente y el río está la misericordia de Dios". Pero hasta el final, hasta el final, está la misericordia de Dios (papa Francisco).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.