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7-jul.-2023, viernes de la 13.ª semana del Tiempo Ordinario

«Misericordia quiero y no sacrificio; que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores»

Momento de la mañana, inicio de un nuevo amanecer, clarear del cielo e inicio de nuestras actividades y corazón lleno de sentimientos agradecidos.

Gracias, Señor, por darnos la fortaleza necesaria para compartir nuestro servicio y nuestra solidaridad. Nuestra reflexión la iniciamos en estas hermosas palabras del evangelio de hoy: «Misericordia quiero y no sacrificio; que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores». Que tus palabras cambien nuestra actitud hacia los otros y también hacia nosotros mismos; que nos hagan comprensivos y amables para con todos. Danos la gracia de tu misericordia para que seamos capaces de vivir en amor, disponibilidad y servicio y ante todo necesitados de la medicina de tu amor, comprensión y bondad. Danos la fortaleza de tu misericordia y no permitas que vayamos a ofender a alguno de los hermanos con los que compartiremos este día. Nuestras acciones sean de disponibilidad, como Mateo, que dejándolo todo te siguió. Hoy te ofrecemos nuestro cansancio, nuestras fatigas, nuestras angustias para que nos devuelvas amorosamente: descanso, energías y ante todo tu presencia en nuestras vidas. Amén.

Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos.

Un muy feliz y santo viernes compartido con las personas que amamos y aquellas a las que debemos amar más.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

* «Dulce Señor mío, vuelve generosamente tus ojos misericordiosos hacia este tu pueblo; porque será mucho mayor tu gloria si te apiadas de la inmensa multitud de tus criaturas» (santa Catalina de Siena).

* «Jesucristo es el rostro visible de la misericordia del Padre. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro» (Francisco).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.