En la alegría de esta mañana, que anuncia una nueva semana de actividades, demos gracias a Dios de manera anticipada por todo lo que nos concederá, lo que recibiremos de su parte y lo que hemos de hacer por nosotros y nuestros hermanos.
Hoy san Pablo en su carta a los Romanos, nos dice que “cada miembro está al servicio de los otros miembros”. Los miembros de un cuerpo no son egoístas, no miran solo para sí. Así son y se comportan los miembros de un cuerpo, y así somos y nos debemos comportar con nuestros hermanos. No podemos mirar solo para nosotros, para nuestro bien. Un cuerpo forma una unidad, una comunión profundamente intensa donde todos están al servicio de todos. Lo que le pasa a uno repercute en todos los demás. Las alegrías de uno tienen que ser las alegrías de todos, las tristezas de uno las tristezas de todos.
Gracias, Señor, por enseñarnos que todo esto es posible gracias al amor que debemos llevar en el corazón y ante todo porque debemos ser disponibles al cumplimiento de la voluntad del Padre que por tu Palabra nos invita a que “nos amemos como tú nos has amado”. Que nuestros sentimientos al inicio de esta semana sean de verdaderos discípulos tuyos en sinceridad y generosidad, en humildad y sencillez, sin creernos superiores a los demás y sobre todo disponibles a la amorosa invitación que nos diriges. Bendigamos en este día a todos, incluso a los que nos maldicen y pensemos que nuestra caridad no sea fingida sino transparente. Amén.
“SEAMOS CARIÑOSOS UNOS CON OTROS, ESTIMANDO A LOS DEMÁS, MÁS QUE A UNO MISMO”. DIOS SIEMPRE ESTÁ A NUESTRO LADO. Bendecido y esperanzador martes para todos.
