Hoy, Señor, te damos gracias por un nuevo y bello amanecer, un nuevo día al término de nuestra semana laboral, y porque nos das la oportunidad de celebrar el amor de nuestra amada y bienaventurada Reina del Cielo.
Madre de la bondad y de la ternura, acudimos a ti de manera especial, pidiendo tu poderosa y amorosa intercesión por nosotros y por nuestras necesidades; que elevando nuestra oración en el santo Rosario nos des abundantes gracias, bendiciones, paz y conversión. Queremos imitarte Madre en tu humildad y sencillez y expresar con alegría tus mismas palabras a la voluntad del Padre: “hágase en mí según tu palabra”. Y poder realizar el anhelo de guardar tu palabra y meditarla en nuestro corazón para después llevarla y compartirla con nuestros hermanos. Danos la gracia de imitarte y proclamar las maravillas que el Señor realizó en Ti.
MADRE: desde que amanece el día, bendícenos. En lo rudo del trabajo, ayúdanos. Si vacilamos en nuestras decisiones, fortalécenos. En las tentaciones y los peligros, defiéndenos. Si desfallecemos, sálvanos y al cielo llévanos.
TÚ, MARÍA, SERÁS NUESTRO AUXILIO, si, en él, ponemos los cimientos de nuestra fe; si, en él, no olvidamos nuestra esperanza en Cristo; si, en él, acentuamos la caridad hacia los demás
TÚ, VIRGEN MARÍA, SERÁS NUESTRO AUXILIO si en las dudas no nos dejamos vencer por la incertidumbre; si en las apariencias no nos dejamos seducir por la mentira; si en la comodidad no nos dejamos llevar por el individualismo.
TÚ, VIRGEN MARÍA, SERÁS NUESTRO AUXILIO, si hacemos nuestra vida fuerte por la oración; si la hacemos verdadera por la Palabra de Dios; si la hacemos valiente por el testimonio de la fe; si la hacemos coherente por las palabras y las obras.
TÚ, VIRGEN DEL ROSARIO, serás nuestro baluarte en la contrariedad, nuestra resistencia en las dificultades; nuestra ayuda en el vivir y creer; nuestro apoyo en el caminar; nuestra mano en el obrar.
TÚ, VIRGEN MARÍA, SERÁS NUESTRO AUXILIO cuando las fuerzas nos falten; cuando el maligno nos empuje al abandono; cuando el silencio de Dios, salga a nuestro encuentro.
AYÚDANOS, VIRGEN DEL ROSARIO a mantener recias nuestras convicciones cristianas, viva la presencia de Dios en nuestro mundo, permanente el encuentro con Cristo Resucitado; ardiente, la fuerza del Espíritu; latente nuestro impulso misionero; abiertas nuestras manos para el necesitado.
TÚ, QUE ERES ROCA EN NUESTRA FE, ayúdanos a construir hacia arriba, no sólo hacia abajo; a buscar a Dios, como único Dios, a sembrar con semillas de cielo; a levantar corazones, y no destruirlos; a llenar las almas con la luz de la verdad; a ser fuertes como el pilar que tu imagen sustenta; a ser profundos como la tierra que tu pilar recibe.
MADRE DEL ROSARIO: RUEGA POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A TI. Amén.
