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7-sep.-2022 miércoles de la 23.ª semana del Tiempo Ordinario

En este día te alabamos, te bendecimos y proclamamos las grandezas de tu amor por todo lo que estamos seguros vamos a recibir de ti

En este día te alabamos, te bendecimos y proclamamos las grandezas de tu amor por todo lo que estamos seguros vamos a recibir de ti en nuestra jornada. Sabemos que hay momentos en que nuestras debilidades nos hacen decaer en fe y esperanza, pero tenemos la seguridad de que tú siempre nos fortaleces y acompañas, y por eso somos dichosos. Momentos difíciles, pero luego recibimos satisfacciones como nos dices en este día.

Señor, enséñanos a comprender tus bienaventuranzas para que no nos dejemos llevar de criterios negativos, sino que sepamos mirar, hablar y actuar como Tú, pidiendo cada día, de corazón, que venga a nosotros tu Reino. Te pedimos que sepamos usar realmente nuestras riquezas: bienes materiales y espirituales, fe, cualidades de mente y corazón, en servicio de los demás y que nuestra abundancia sirva para compartirla con los otros de manera que nuestra felicidad proporcione consuelo a nuestros hermanos y les lleve tu alegría. Que nuestras riquezas, en cualquier forma que se presenten, no nos hagan felices solo a nosotros, sino también a los demás, para que haya espacio para la esperanza. Que experimentemos el peso de nuestras limitaciones, para que sigamos sintiendo hambre de amor, de justicia y generosidad. Bendícenos, Señor, para que te alabemos y bendigamos en todo momento. Amén.

Que nuestra Madre nos colme con su gracia y ternura y nuestro miércoles sea día lleno de bendiciones y felicidad. Los abrazo y los bendigo. Feliz día.

Reflexión del papa Francisco

Estamos llamados a la felicidad, a ser dichosos, y lo somos desde ahora, en la medida en que nos ponemos del lado de Dios, de su Reino, del lado de lo que no es efímero, sino que perdura para la vida eterna... Las Bienaventuranzas de Jesús son un mensaje decisivo que nos exhorta a no poner nuestra confianza en las cosas materiales y fugaces, a no buscar la felicidad siguiendo a los vendedores de humo, que a menudo son vendedores de muerte, expertos en la ilusión. No debemos seguirlos porque son incapaces de darnos esperanza.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.