
8-abr.-2023, Sábado Santo
La noche del grito y del dolor nos abre a la alegría y la ilusión del aleluya: «No está aquí, ¡ha resuscitado!»

La gran noche del silencio y la soledad va pasando y nos anuncia un amanecer esperanzador. La noche del grito y del dolor nos abre a la alegría y la ilusión del Aleluya: «No está aquí, ¡ha resucitado!» Palabras bellas, que llenan nuestros corazones de felicidad y ansiedad. Esperamos que pase el día y llegue la tarde para encontrarnos, primero que todo, con la Palabra que nos anunciará la Resurrección.
Gracias por este camino que vamos culminando y por la montaña subida, la nueva vida que iniciaremos y el cambio del corazón de piedra por el más grandioso: el de carne, que ama, que sirve y que espera. Nuestra Madre dolorosa exulta de gozo y ahora será la Señora de la Pascua. Llegará con la luz la esperada libertad. Un muy feliz y esperanzador sábado lleno de vida nueva y deseos de amar y servir. Vida renovada en el RESUCITADO! Amén.
Esta noche volveremos a decir: ¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!