Alegría y optimismo al clarear de un nuevo inicio de labores, agradeciendo siempre la bondad de Dios nuestro Padre y del Señor Jesús.
Te damos gracias hoy por el ejemplo de santo Domingo de Guzmán, que estudió y oró para leer los signos de los tiempos y entender tus planes en orden a servir mejor a los pobres.
Ayúdanos a comprender tu plan de salvación y conseguir la fuerza para desarrollarlo, como el mismo Santo Domingo, encontrándote a ti profunda y frecuentemente en oración. Te pedimos aquella fe profunda en el evangelio que experimentó en su vida santo Domingo. Haznos humildes mensajeros de tu amor y de tu ternura, aumenta nuestra confianza en ti para que podamos andar sobre las aguas de la alegría y el optimismo y que en las dificultades y obstáculos de nuestra cotidianidad podamos recurrir a ti para gritarte “Sálvanos, Señor", no por nuestra falta de fe, sino porque confiamos plenamente en ti y sabemos que por más aguas turbulentas que pretendan hundirnos, nos sacarás a flote. Que nuestras labores y actividades sean bendecidas y vayamos a ellas con mucha confianza y convencidos que todo será para glorificarte, amarte y bendecirte. Te damos gracias y nos colocamos en tus manos.
Nuestra frase para confiar en Dios: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» Al inicio de nuestras actividades nos acompañe tu amor y la protección de María, nuestra Madre Santísima.
