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9-ago.-2023, miércoles de la 18.ª semana del Tiempo Ordinario

Gracias, Señor, por la fe que nos das

En esta mañana nuestro corazón recuerda con cariño todo lo que hemos recibido de tu bondad y generosidad. Gracias, Señor, por el don de la vida y la salud; gracias por darnos este día para compartir con nuestros hermanos nuestra propia vida, lo mucho o lo poco, y nuestra mayor riqueza que eres Tú.

Hoy en nuestra reflexión de tu Palabra no pretendemos ser desagradecidos, como el pueblo de Israel, sino ver la riqueza que has regalado a nuestras vidas: nuestras familias, las personas que amamos, el servicio y nuestros bienes, nuestros amigos y la posibilidad de laborar. Todo esto es lo que podemos ver como la tierra prometida. Gracias, Señor, por la fe que nos das, pese a que algunas veces pareciese que no la lleváramos en nosotros mismos; desconfiamos porque caemos en el pesimismo y no insistimos. 

Danos la ocasión de ser como la mujer Cananea, para que encontremos en nuestras necesidades la respuesta que le diste: “Mujer, qué grande es tu fe, que se cumpla lo que deseas". Que ahora nuestra fe y optimismo sea unida a ti para que nuestros buenos deseos sean realidad. Permítenos recorrer el camino de este día haciendo el bien a todos los que crucen nuestro camino y que en la alegría de sabernos tus discípulos llevemos tu presencia de amor, bondad y misericordia. Amén.

Meditemos en este día con tus palabras: “Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; golpead y se os abrirá”.

Feliz y alegre miércoles bendecidos, guiados y protegidos en tu amor y el auxilio de nuestra Santísima Madre.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.