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9-may.-2023, martes de la 5.ª semana de Pascua

Tú nos traes paz, una paz especial que el mundo no puede dar y que ningún poder terreno nos puede arrebatar

La luz del sol comienza a despuntar en lo alto de las montañas y nos invita a levantarnos para dar gracias a Dios. Padre Celestial por un día que iniciamos ilusionados en tantas obras y actividades por realizar, lo único que te pedimos es que gocemos de salud, bienestar y las fuerzas suficientes para emprender con ánimo todo lo que serán nuestras actividades. Te pedimos que Nuestro servicio sea generoso y desinteresado, hallándole significado a nuestro discipulado. Guíanos por caminos rectos y seguros donde tú seas nuestro guía y nuestro Señor. Tú nos traes paz, una paz especial que el mundo no puede dar y que ningún poder terreno nos puede arrebatar. Queremos vivir en unión contigo, para que tu paz esté siempre con nosotros y para que tengamos la serena fortaleza de animar y fortalecer a nuestros hermanos aun en medio de nuestras angustias y tribulaciones.

A la Madre de la ternura, que ella interceda por nosotros y podamos "hacer lo que tú nos digas”.

Feliz inicio de labores, especialmente realizadas con generosidad y cariño; vivamos esta jornada con optimismo y alegría.

Feliz y alegre martes.

PALABRAS DEL SANTO PADRE

Les dejo la paz: Jesús demuestra que la mansedumbre es posible. Él la ha encarnado precisamente en el momento más difícil; y desea que también nos comportemos así nosotros, que somos los herederos de su paz. Nos quiere mansos, abiertos, disponibles para escuchar, capaces de aplacar las disputas y tejer concordia. Esto es dar testimonio de Jesús, y vale más que mil palabras y que muchos sermones. El testimonio de la paz. Preguntémonos si, en los lugares en los que vivimos, nosotros, los discípulos de Jesús, nos comportamos así: ¿Aliviamos las tensiones, apagamos los conflictos? ¿Tenemos una mala relación con alguien, estamos siempre preparados para reaccionar, para estallar, o sabemos responder con la no violencia? ¿Sabemos responder con palabras y gestos de paz? ¿Cómo reacciono yo? Que cada uno se lo pregunte. Cierto, esta mansedumbre no es fácil: ¡Qué difícil es, a todos los niveles, desactivar los conflictos! Aquí viene en nuestra ayuda la segunda frase de Jesús: Les doy mi paz. Jesús sabe que nosotros solos no somos capaces de custodiar la paz, que necesitamos una ayuda, un don. La paz, que es nuestro compromiso, es ante todo don de Dios. En efecto, Jesús dice: «Les doy mi paz, pero no como la da el mundo» (v. 27). ¿Qué es esta paz que el mundo no conoce y que el Señor nos dona? Esta paz es el Espíritu Santo, el mismo Espíritu de Jesús. Es la presencia de Dios en nosotros, es la “fuerza de paz” de Dios. (Regina Caeli, 22 mayo 2022)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.