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9-oct.-2023, lunes de la 27.ª semana del Tiempo Ordinario

«Lo vio, le dio lástima, se le acercó, le ungió con aceite y vino, le vendó la herida, lo montó en la cabalgadura y lo llevó a la posada, corriendo con todos los gastos»

Hoy despertamos, Señor, para iniciar esta semana puestos en tus manos y con deseos de hacer y cumplir la voluntad del Padre Celestial. Lo hacemos con esperanza puesta en ti, con deseos de servir a nuestros hermanos, con confianza en que tu bendecirás todo lo que realizaremos. Danos un corazón bondadoso, generoso, comprensivo, ante todo compasivo. Queremos emprender este día dispuestos a caminar, si a lo largo del camino encontramos al hermano herido por la soledad, golpeado por la tristeza, triste por los desencantos, que podamos llevar el vino del consuelo y el aceite de la esperanza, para curar sus heridas. Que seamos buenos samaritanos para vivir en felicidad y alegría y podamos cumplir lo que quieres: «ve y haz tú lo mismo», como «el que practicó la misericordia con él». Que, con sentimientos de verdadera caridad con nuestro prójimo, —que muchas veces no está en el camino, sino en nuestro propio hogar, en nuestros trabajos, en nuestra comunidad— seamos verdaderos discípulos y practiquemos la caridad sin esperar más recompensa que la del Padre celestial.

Danos la fuerza para poder practicar verdaderamente estos hermosos verbos que nos regalas hoy en el evangelio: «Lo vio, le dio lástima, se le acercó, le ungió con aceite y vino, le vendó la herida, lo montó en la cabalgadura y lo llevó a la posada, corriendo con todos los gastos». Señor, no permitas que vayamos a pasar de largo o a dar un rodeo.

Hoy te pedimos, Señor, lluvia de bendiciones, de generosidad, de misericordia, de caridad, pero ante todo de tu presencia en nuestros corazones. Danos la gracia de caminar a tu lado para que inspires en nuestros corazones las palabras y obras oportunas, haciendo el bien sin mirar a quien. Nuestra semana sea de amor, servicio y solidaridad.

Feliz inicio de semana y un lunes bendecido en el amor de Dios.

Pensamientos para el Evangelio de hoy

* «Porque la meta que se nos ha señalado no consiste en algo de poca monta, sino que nos esforzamos por la posesión de la vida eterna» (san Cirilo de Jerusalén).

* «En el programa mesiánico de Cristo, que es a la vez el programa del reino de Dios, el sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo» (san Juan Pablo II).

* «(…) No podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos: ‘Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él’ (1Jn 3,15) (…)» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1033)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.