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COMENTARIOS LITÚRGICOS, PENTECOSTÉS 20 de mayo

COMENTARIO INICIAL

 Queridos hermanos:

Sean todos bienvenidos a la gran Solemnidad de Pentecostés.

"Pentecostés", en griego, significa "día cincuenta" o "cincuenta días después".

El 50 es un número que ya los judíos tenían asimilado desde hace siglos como símbolo de plenitud: una semana de semanas, siete por siete más uno.

Es cuando celebraban, después del Éxodo, la fiesta de la recolección agrícola y la Alianza que sellaron con Dios en el monte Sinaí, guiados por Moisés, a los cincuenta días de su salida de Egipto.

Los cristianos celebramos hoy la donación que hace Jesús del Santo Espíritu a la comunidad apostólica precisamente a los 50 días. No como fiesta independiente, como fiesta de un día, sino como culminación y plenitud de la Pascua.

Que el Dios Espíritu Santo nos mueva hoy a celebrar con gozo la culminación de esta Pascua. ¡Cantamos...!

  

COMENTARIO A LA LITURGIA DE LA PALABRA

 Como culmen de la Pascua se produce el envío del Espíritu Santo en Pentecostés.

Y de ello hablan las lecturas que hoy hacemos, cada una desde su perspectiva. Tanto el Evangelio como el libro de los Hechos de los Apóstoles nos ofrecen su propia versión de este acontecimiento, resaltando diversos aspectos de un mismo misterio. Más allá de toda diferencia existe, no obstante, una coincidencia de fondo:

 En ambos casos se resalta que el Espíritu es el don que el Señor Jesús hace a sus discípulos para que puedan continuar su misión.

 El salmo, por su parte, nos invita a entender este momento como una “nueva creación”…  y el Apóstol Pablo nos recuerda que la acción del Espíritu se manifiesta de múltiples maneras, pero todas ellas son para el bien de la comunidad.

Pongamos atención a la Palabra Sagrada que se nos proclamará a continuación.

 Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.

Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán