COMENTARIO INICIAL
Nuevamente el amor de Dios nos reúne como comunidad parroquial.
En este primer día de la semana, Domingo trece del Tiempo Ordinario, las lecturas nos siguen mostrando los milagros o las señales con las que Jesús revela progresivamente su condición divina.
Hoy aparece como Señor de la enfermedad y de la muerte.
Confiados en que la salvación de Dios se sigue manifestando, comencemos con fe esta santa liturgia. ¡Cantamos...!
COMENTARIO A LA LITURGIA DE LA PALABRA
La idea que da unidad a estas lecturas de hoy es que Dios es amigo de la vida.
Es el Dios de la inmortalidad, el Dios que llama a compartir fe y bienes materiales, y el Dios que se ha mostrado Señor de la vida en el hombre Jesús de Nazareth.
Acercarnos a Jesús puede colmar de abundancia nuestra existencia, por eso dispongamos todo nuestro ser para escuchar atentos esta buena noticia que la Liturgia de la Palabra nos trae en este Domingo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Para que la gracia salvadora de Dios se siga manifestando a través de nuestra Iglesia en el mundo. Oremos.
Para que los gobernantes de las naciones más poderosas y desarrolladas compartan también sus bienes con los países más necesitados. Oremos.
Por los que carecen del sustento diario, para que aquellos que han sido bendecidos con abundancia de bienes materiales sepan también compartirlos y ayudar al más necesitado. Oremos.
Por los enfermos que no tienen los recursos para buscar la medicina, para que el poder sanador de Dios se manifieste hoy en ellos. Oremos.
Por nosotros, para que la participación en esta Eucaristía produzca en nosotros la sanación de nuestros corazones. Oremos.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán
