COMENTARIO INICIAL
Queridos hermanos, como una sola familia cristiana nos reunimos en la casa de Dios para celebrar la Sagrada Liturgia en el Domingo Decimoquinto del Tiempo Ordinario.
Nos unimos a toda la Iglesia en el mundo y oramos por los que aún no forman parte de ella.
Con las lecturas de hoy Dios nos llama, nos elige y envía a anunciar la Buena Nueva de salvación a quienes aún no lo conocen.
Atendiendo su llamado, ahora nos fortalecemos con esta Eucaristía, para ser testigos suyos en el mundo… ¡Cantamos...!
COMENTARIO A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Los textos bíblicos de este Domingo hablan de llamada, elección y envío.
Tres aspectos de una misma vocación que se vive en el desapego radical y en el servicio. El profeta Amós y, después de Jesús, los apóstoles constatan que la fidelidad a esta llamada de Dios compromete toda la vida.
Elegidos en Cristo Jesús, dice Pablo, nosotros hemos sido llamados y enviados a anunciar el Evangelio. ¡Escuchemos atentos este llamado que es para nosotros ahora!
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Por el Papa y los demás ministros ordenados, y también los misioneros: para que sigan llevando la buena noticia de salvación con valentía y heroísmo, a todos los rincones del mundo. Oremos.
Por la salvación del mundo: para que aquellos que se resisten a aceptar la salvación ofrecida por Cristo Jesús, abran su corazón y se conviertan. Oremos.
Por los más necesitados, especialmente por aquellos que no conocen el gozo de ser hijos de Dios y viven sin esperanza y sin ilusión, para que este día se sientan abrazados por Dios. Oremos.
Por nosotros mismos, para que atendamos el mensaje de Jesús y nos convirtamos en anunciadores del Evangelio. Oremos.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán
