COMENTARIO INICIAL
¡Queridos hermanos… sean todos bienvenidos!
La celebración en los primeros días de este mes de noviembre: la solemnidad de todos los santos, y el recuerdo de nuestros queridos difuntos… nos ayuda a hacer una jerarquización de valores. ¿Qué es lo principal en la vida? ¿Qué queda después de la muerte?
Los textos bíblicos de este Domingo nos invitan a poner los preceptos de Dios en el lugar que le corresponden en nuestra vida. Por eso estamos aquí, para darle a nuestro Dios, que es el único Señor, el culto que primero se merece.
¡Comencemos cantando!
COMENTARIO A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Las siguientes lecturas nos sitúan en el corazón de la espiritualidad bíblica. El Evangelio y la primera lectura exhortan a vivir desde lo esencial, que se resume en un amor indiviso a Dios y al prójimo.
Jesús, el sumo sacerdote de la nueva alianza, del que nos habla la carta a los hebreos, es quien llevará este mandamiento a su plenitud. El estribillo del Salmo 17 ofrece la respuesta del creyente a esa exhortación de Dios.
Escuchemos muy atentos este mensaje
ORACIÓN DE LOS FIELES:
- Por el papa, obispos, presbíteros y diáconos: que, a imagen de Cristo, único y eterno sacerdote, sean hombres que manifiesten su amor al pecador, llevándole hacia Dios. Oremos.
- Por todos los que tienen responsabilidades de gobierno: que trabajen con honestidad, transparencia y amor a aquellos a quienes deben servir. Oremos.
- Por los pobres, las personas que viven solas y marginadas, los enfermos y los encarcelados: que sepan que son objeto especial del amor de Dios y nosotros les manifestemos con hechos el amor al prójimo que el Señor Jesús nos pide hoy. Oremos.
- Por todos los que nos hemos reunido hoy en nuestro Templo parroquial: que aprendamos a vivir entre nosotros el mandamiento del amor. Oremos.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo de la Catedral y Párroco de San Luis Beltrán

