“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”. ( Juan 6, 41-51 )
Continuamos con la lectura y meditación del capítulo 6 del Evangelio escrito por Juan.
Los sacramentos son signos: «producen lo que significan». De aquí la importancia de entender de qué es signo el pan entre nosotros.
Veamos ahora qué ocurre cuando este pan llega al altar y es consagrado por el Obispo o el Presbítero. La doctrina católica lo expresa con la palabra: transustanciación. Con ella se quiere decir que en el momento de la consagración el pan deja de ser pan y se convierte en el cuerpo de Cristo; la sustancia del pan – esto es, su realidad profunda que se percibe, no con los ojos, sino con la mente — cede el puesto a la sustancia, o mejor a la persona, divina que es Jesús vivo y resucitado, si bien las apariencias externas siguen siendo las del pan.
Para comprender transustanciación pedimos ayuda a una palabra cercana a ella y que nos es más familiar: la palabra transformación. Transformación significa pasar de una forma a otra, transustanciación pasar de una sustancia a otra. Pongo un ejemplo: Al ver a una señora salir de la peluquería, con un peinado completamente nuevo, es espontáneo decir: “¡Qué transformación!”. Nadie piensa con exclamar: “¡Qué transustanciación!”. Claro. Ha cambiado su forma y aspecto externo, pero no su ser profundo ni su personalidad. Si era inteligente antes, lo sigue siendo ahora; si no lo era, lo siento, pero tampoco lo es ahora. Han cambiado las apariencias, no la sustancia.
En la Eucaristía sucede exactamente lo contrario: cambia la sustancia, pero no las apariencias. El pan es transustanciado, pero no transformado; las apariencias (forma, sabor, color, peso) siguen siendo las de antes, mientras que cambia la realidad profunda: se ha convertido en el Cuerpo de Cristo. Se ha realizado la promesa de Jesús escuchada en el Evangelio de hoy: “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán

