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El amor de una madre.

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Hacía tiempo que no sentía su calor, ni casi el latido de su corazón, ni siquiera tenía la sensación de movimiento. 

Hacía tiempo que no sentía a madre para nada.

No recordaba la sensación de vacío, de un vacío tan intenso, que me hacía sentir frio. Como si su cuerpo hubiera dejado de existir y sólo un hilo de vida, le permitiera seguir conmigo. De vez en cuando, padre le hablaba, lentamente, palabra a palabra, como intentando con cada frase darle la energía necesaria para devolverle la vida, la vida que parecia perdida.

Tiempos atrás, tanto padre como madre, hablaban sobre ellos y nuestro futuro, él de los tres. Ella decia que valia la pena intertarlo, que mientras su corazon latiese, queria dar vida. Padre le decia que no era necesario ese sacrificio, que la amaba, que tenerme o no tenerme, le daba igual, que aún tenia una oportunidad. Pero madre me sentia en su interior, notaba como lentamente evolucionaba y crecia ese ser vivo que deseaba.

Ella tenia claro que su último esfuerzo, era para mi, queria tenerme simplemente por amor. Sentirme poco a poco, mientras pudiera, hablaba conmigo, me acariciaba, queria sentirse mujer por última vez.

Alla tumbada, inerte, iban pasando los dias, y a la misma vez se le iba acortando la vida, yo me notaba más prieto, más incomodo dentro de ella. El espacio cada vez más reducido me creaba una cierta incomodidad, los meses iban pasando y yo crecia y crecia, los medicos le comunicaban a padre que no se preocuparan por mí. Que el feto estaba bien y evolucionaba normalmente a pesar de las condicones en las que me encontraba, pero madre, madre era diferente, a ella se le iba la vida, su fuerza estaba concentrada toda simplemente en mi.

Escuche con preocupación las explicaciones que hacia el medico a padre, mientras madre había entrado en un coma muy profundo.
Llevaba dias sin responder y sólo la asistencia remota nos hacia vivir a los dos. Necesitaba sentirla, poder hablarle y darle las gracias por todo lo que estaba haciendo para mantenerme en vida. Pero ella no podia.

Los medicos decidieron que ya no se podia esperar más, peligraba mi vida, no la de madre, púes la suya ya estaba perdida.

Vi la luz y la vi a ella, tumbada, palida, como dormida. Fue precioso, despúes de tantos dias en su interior poder ver su imagen aunque sólo fuesen unos instantes, la vi sonreir y mirarme, no se como pude verlo o simplemente lo soñé.

Lo que si estoy seguro de haber sentido es su voz, en mi interior poco antes que nos separaran. Después simplemente oí un pitido...

 

 

 

 

 

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