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#Evangelio - Cómo avanzar en la experiencia de fe (26 de abril)

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La celebración de este domingo nos ayuda a comprender que la auténtica participación en la Eucaristía impulsa a los discípulos de Jesús a levantarse para dar testimonio…

La fe en el Resucitado no existe si no se expresa, es decir, si no se hace sacramento de la vida nueva.

El muy conocido episodio de los discípulos de Emaús (Lucas 24, 13-35) que escuchamos en el evangelio de la misa de hoy nos describe el itinerario de la fe; Jesús, en cuanto hermeneuta, lleva a los discípulos a través del sentido profundo de la Escritura y así los capacita para que sean capaces de experimentar el misterio de la presencia del Resucitado junto a ellos y esta experiencia es el punto de partida para ser testigos.

El episodio de los discípulos de Emaús, como los demás relatos de manifestación del Resucitado, inicia presentando la incapacidad de los discípulos para reconocerlo, en el caso presente esta incapacidad se nombra como tener los ojos incapacitados para verlo. Esta incapacidad se manifiesta como el deseo que Dios se acomode a nuestros planes. A partir de las experiencias religiosas que nos cuentan otros nos vamos haciendo una imagen de Dios que responda a nuestros deseos.

Para poder acoger la presencia del Resucitado es preciso renunciar a la pretensión de dominio sobre Él y más bien estar dispuesto a aceptar su palabra, palabra que lleva a reconocer su presencia en la historia personal de cada hombre.

El destino mesiánico que expone el compañero anónimo partiendo de las Escrituras señala el camino de la entrega como la clave para comprender la Pascua y con ello la salvación. Desde las Escrituras, interpretadas a partir de la clave de la entrega del Mesías, es como llegamos a reconocer al Resucitado en los gestos que la Iglesia hace en su nombre.

En el diálogo con el peregrino, Cleofás y su compañero acreditan poseer suficiente información sobre Jesús, pero es como si se tratase de unos datos sobre una persona admirada de quien se espera cumpla ‘nuestras expectativas’: «Nosotros esperábamos que Él iba a liberar a Israel».

La respuesta del Resucitado a esas esperanzas fallidas consiste en abrir los ojos impedidos a una nueva manera de ver la historia, esto es dejarse llevar al sentido profundo de las Escrituras. El Resucitado les ofrece a los discípulos una clave para comprender las Escrituras, y con ello el proyecto de Dios. Esta clave es la vida misma de Jesús. De modo que la forma como vivió Jesús constituye precisamente la puerta de acceso al desvelamiento de nuestra auténtica esperanza: «¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Al final, los discípulos reconocerán que con su manera de explicar Jesús el sentido de las Escrituras se involucra el corazón «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Entonces la historia de Jesús deja de ser un cúmulo de información para llegar a reconocer que se trata de una historia que tiene que ver con cada uno de nosotros.