En el evangelio de la misa de hoy escuchamos el relato de la Pasión de Cristo, este relato es la conclusión del evangelio que venimos leyendo domingo a domingo. Porque la vida de Cristo estuvo orientada hacia la Pascua, la lectura del evangelio según san Mateo que venimos siguiendo este año ha sido la mejor preparación para comprender el extenso texto del evangelio de este día.
Domingo tras domingo, a través de la lectura del evangelio en la misa, nos hemos venido enterando que la manera como Jesús se acercaba a las personas y se relacionaba con ellas representó una amenaza para quienes desde las costumbres religiosas lo llamaron amigo de pecadores y de gente impura. El anuncio de Jesús de que la religión debe servir al hombre y no al contrario (‘El sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado’) desautoriza las prácticas litúrgicas que no llevan a crear real y efectiva comunión del hombre con Dios.
Pero también hemos leído que, junto con el anuncio del Reino de los cielos, Jesús habla de la necesidad de entregar la vida y en este contexto predijo su pasión, muerte y resurrección; además nos invita a seguirlo cargando cada cual su propia cruz; pues sin entrega de la vida no hay salvación.
Las autoridades religiosas vieron en la manera libre de actuar de Jesús un peligro de desviación del pueblo y lo entregan a Pilato, autoridad civil, para que lo crucifique. Las personas religiosas obtienen lo que quieren a través de la autoridad secular, que cede ante sus creencias.
El evangelio de este domingo (Mateo 26, 14‒27, 66) se puede dividir en cinco secciones:
1. La Última cena
En esta parte se presentan los preparativos. En primer lugar, Judas que llega a un acuerdo con las autoridades judías para entregar a Jesús y a partir de ello busca un ocasión propicia; en segundo lugar, los discípulos preparan la cena de Pascua en la que Jesús, por medio del rito de la Eucaristía, explica y anticipa el sentido de su entrega.
2. Getsemaní
El relato nos refiere la oración de Jesús. Se nos muestra a Jesús abatido por la tristeza, por tres veces invita a sus discípulos a acompañarlo en la oración, estas tres ocasiones ponen en evidencia el progresivo abandono de Jesús a la voluntad del Padre. A los discípulos les sigue resultando difícil aceptar el destino de Jesús.
3. El juicio en el Sanedrín
Hay dos situaciones simultáneas. Jesús es interrogado, acusado por falsos testigos, Él termina confesando que es el Hijo de Dios; entre tanto Pedro niega a Jesús, su apostasía va ‘in crescendo’: ‘No sé de qué hablas’, ‘No lo conozco’ y termina asegurando con juramento: ‘No conozco a ese hombre’.
Se cumplen los anuncios de Jesús sobre el fin trágico de Judas y sobre las negaciones de Pedro.
4. El juicio romano
Pilato se siente sorprendido por el clamor de la masa pidiendo la libertad de Barrabás y la crucifixión de Jesús.
Sin ser muy conscientes, los judíos reconocen que la sangre de Jesús también los salva a ellos.
5. Crucifixión, muerte y sepultura
Contrastan las burlas de las autoridades, del pueblo y de los compañeros de suplicio con el gesto de piedad de José de Arimatea y de las mujeres discípulas.
El momento de la muerte de Jesús es acompañado por un signo para los judíos: el velo del templo se rasga, así se anuncia el comienzo de una nueva manera de relación con Dios. También hay un signo para los no judíos: las señales en el cielo y en la tierra, ellas llevan al centurión romano a reconocer a Jesús, Hijo de Dios.

