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Lecturas del Domingo 16º del Tiempo Ordinario - Ciclo ADomingo, 19 de julio de 2020

MONICION INICIAL DE ENTRADA

Sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía de nuestra comunidad de Santo Tomas Apóstol de Bogotá.

Las lecturas de este domingo nos quieren hacer una seria advertencia sobre la manera de nosotros afrontar nuestra participación en el mundo. Una manera espontánea es la de dividir a la humanidad en dos grandes bandos: los malos y los buenos. Jesús viene a instaurar el reinado de Dios, no como un juez que separa a los malos de los buenos: no excluye a nadie, todos son convocados, todos pueden entrar en él.

Que el Señor Jesús, que nos ha convocado hoy para celebrar la Eucaristía, nos abra los oídos para que podamos escuchar y comprender el mensaje de paciencia y de amor que Él nos trae en su Palabra.

 

MONICIÓN PRIMERA LECTURA: Sabiduría 12,13.16-19:

"En el pecado das lugar al arrepentimiento"

En estos domingos Jesús viene hablándonos en parábolas para explicarnos el Reino de Dios y para hablarnos de la bondad de Dios, presten mucha atención para que escuchemos cómo un sabio del Antiguo Testamento nos habla de esa bondad.

Lectura del libro de la Sabiduría

Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo, a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.

Porque tu fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.

Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto y confundes la osadía de los que lo conocen.

Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia,
porque haces uso de tu poder cuando quieres.

Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano y diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende la voz de mi súplica.

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios».

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Pero tú, Señor,
Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

 

MONICIÓN SEGUNDA LECTURA: ROMANOS 8, 26-27:

"El Espíritu intercede por nosotros"

Escucharemos ahora un fragmento de la carta de san Pablo a los romanos, el apóstol nos hablará del Espíritu de Dios de que actúa en nosotros.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos:

El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios.

 

MONICIÓN AL EVANGELIO: San Mateo 13, 24-43:

"Parábola de la cizaña en el trigo"

Mientras la gente dormía, se coló el enemigo y, por poco echa a perder la cosecha. El domingo pasado escuchábamos la parábola del sembrador, hoy meditaremos la parábola de la cizaña. El tema de fondo es la cuestión de la coexistencia en la historia y en nuestra comunidad: los que hacen el bien y los que hacen el mal. El Evangelio nos muestra que el juicio no debe anticiparse, porque corresponde al único juez, quien lo lleva a cabo al final de los tiempos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:

“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.

Él les dijo:

“Un enemigo lo ha hecho”.

Los criados le preguntan:

“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.

Pero él les respondió:

“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor.

 

HOMILÍA

Un párroco le preguntó a un niño: ¿Sabes quién te hizo?

El niño pensó un momento y contestó: una parte de mi la hizo Dios.

¿Qué significa eso de “una parte”? preguntó el párroco.

Dios me hizo pequeño y el resto crecí yo solito.

Anoche tuve un sueño raro. En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una nueva tienda. El rótulo decía: REGALOS DE DIOS.

Un ángel atendía a los clientes.

¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor? le pregunté.

Vendo todos los dones de Dios.

¿Cobras muy caro?

No, los dones de Dios son todos gratis.

Miré las estanterías, estaban llenas de ánforas de amor, frascos de fe, cajas de salvación, y muchas cosas más.

Cobré valor y le dije al ángel: Dame, por favor, bastante amor de Dios, dame perdón de Dios, una bolsa de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación.

Todo lo que había pedido me fue servido en una cajita diminuta.

Sorprendido le pregunté: ¿Está todo ahí?

El ángel me explicó: Ahí está todo. Dios no da nunca frutos maduros. Él sólo da pequeñas semillas que cada cual tiene la obligación de cultivar.

Dios siembra su semilla y es buena. Dios hace una parte de cada uno de nosotros. Y es buena.

El misterio de crecer es nuestra tarea, nuestra responsabilidad y nuestra libertad.

Tarea, no de un día, no de una misa de domingo, no de consumo rápido. Tarea para toda la vida.

Crecer como creyente, crecer como hijo de Dios, crecer como semilla buena, crecer como cristiano, es el trabajo que Dios quiere de todos nosotros. Y este trabajo no termina nunca. Termina el día de la gran cosecha.

Como hombres y mujeres todos hemos crecido. Tenemos nuestras familias, hijos y trabajos. Tal vez las circunstancias y limitaciones y la pobreza nos han impedido desarrollar todo el potencial humano que llevamos dentro. Y nos hemos quedado pequeños, no sólo de estatura, sino también Intelectualmente, social y económicamente.

Aparentemente nos hemos quedado pequeños para la sociedad.

No somos famosos, no somos ricos, no tenemos influencias...

A la iglesia venimos para crecer en la verdadera humanidad. Jesús tampoco creció en estos valores humanos. Pero es el hombre completo y total.

A la iglesia venimos a escuchar de Jesús el mensaje de que es posible nacer de nuevo y crecer a lo nuevo que es la vida de Dios.

A la iglesia venimos a recibir la semilla de la palabra de Dios que es una chispa que puede incendiar y transformar nuestras vidas.

A la iglesia venimos porque no queremos quedarnos pequeños a los ojos de Dios.

A la iglesia venimos los que queremos crecer en fe, esperanza y amor.

Los discípulos dijeron: Jesús, explícanos esta parábola.

"El sembrador es"...

El campo es el mundo. El mundo lleno de buenas y malas hierbas. Y en este mundo estamos llamados a crecer y a salvarnos. No en una burbuja.

Jesús nos dice: el juicio, la última palabra sobre lo bueno y lo malo la tiene sólo Dios.

Nosotros mientras tanto vamos poniendo etiquetas: buena hierba, mala hierba: blanco, negro; nosotros, ellos...

Jesús nos dice: Dios tiene paciencia con todos. Dios quiere la salvación de todos. Dios juzga a todos. Sólo es el dueño. Ustedes crezcan, purifiquen su campo y dejen crecer a todos.

No presuman de buenos. Sólo Dios es bueno. En el campo de su vida crecen muchas malas hierbas y aquí vienes a reconocerlas y a pedir ayuda para poder eliminarlas.

Cuando promete fidelidad a su esposa, una hierba eliminada.

Cuando...

Dios, el juez y el que tiene la última palabra, tiene paciencia con todos, con buenos y malos y tiene mucha paciencia con usted y conmigo.

Dios nos da a todos dos cosas:

Tiempo para eliminar las malas hierbas de nuestra vida y el Espíritu Santo para ayudarnos a ver la mala hierba y el valor para arrancarla.

Dios nos invita a ser pacientes con los demás, la intolerancia no es una virtud cristiana.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada petición contestaremos:

"Atiende, Señor, nuestras súplicas".

  1. Por el Papa, los obispos, los presbíteros, por todos los que tienen alguna responsabilidad en la Iglesia, oremos...
  2. Por los gobernantes de todas las naciones, responsables principales de la promoción cultural, del desarrollo económico y de una más justa distribución de la riqueza, oremos...
  3. Por los que han tenido que dejar su tierra y su patria y han ido a otros países buscando una mejoría y una vida digna, oremos...
  4. Por los enfermos de nuestra comunidad, por los ancianos que se sienten abandonados, oremos...
  5. Por cada uno de nosotros los aquí reunidos en esta Eucaristía para alimentarnos de la Palabra y del Cuerpo y la Sangre del Señor, para que podamos fortalecer a los más débiles, oremos...
  6. Por un aumento en la vocación en la vida religiosa y sacerdotal, oremos...

 

EXHORTACIÓN FINAL

Bendito seas, Señor, Dios paciente y misericordioso, porque "tu soberanía universal te hace perdonar a todos.

Siendo soberano poderoso, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.

Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento" y gratificas tu perdón de Padre.

Haz, Señor que sepamos asumir nuestras propias limitaciones y las de nuestros hermanos, como tú nos aceptas a todos.

Y, puesto que tu reino nos necesita como servidores invulnerables al desaliento, ayúdanos con la fuerza de tu Espíritu.

Amén.