MONICIÓN DE ENTRADA
El domingo pasado, guiados por el profeta Ezequiel, reflexionábamos sobre la responsabilidad que supone poner en juego la libertad. Hoy el profeta Isaías vuelve sobre el tema, pero poniendo el acento en la responsabilidad colectiva.
El proyecto amoroso de Dios se dirige a todos y es para todos. Y para hacerlo posible busca a personas dispuestas, como diría San Pablo, a pelear por lo verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable. La invitación es a estar atentos porque llega el Señor para ver cómo anda nuestro trabajo.
Unidos en un mismo sentir, presentemos al Dios de la viña nuestra acción de gracias.
MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA
Dios es el dueño de la viña, de su Iglesia, de tu historia de vida. En la Palabra de Dios que escucharemos hoy, nos encontraremos con un Dios que está dispuesto a todo: a compartir de la abundancia de sus frutos y, aún, al sacrificio de su hijo amado, para recuperar el terreno de su amor: tu vida, tu historia, tus decisiones y tu vida en comunidad.
Escuchemos atentos a la voz del Espíritu de Dios, que nos invita a reconocer que en la viña de nuestra vida, solo en el Señor hay alegría y paz.
PIMERA LECTURA
LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS (5,1-7)
Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña en fértil collado. La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones.
Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones?
Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen.
La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
La viña del Señor es la casa de Israel.
Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.
La viña del Señor es la casa de Israel.
¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?
La viña del Señor es la casa de Israel.
Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa.
La viña del Señor es la casa de Israel.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios de los ejércitos,
restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
La viña del Señor es la casa de Israel.
SEGUNDA LECTURA
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES (4,6-9)
Hermanos:
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.
Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (21,33-43)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo."
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero, venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia."
Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Palabra del Señor.
HOMILÍA
SIEMPRE EN CONFLICTO
Thomas Edison trabajó 24 horas con su equipo para producir la primera bombilla. Una vez conseguido el invento se la dio a un muchacho para que la llevara al piso de arriba. Este subió cuidadosamente escalón tras escalón, temía que se le cayera tan valioso objeto, fruto de muchas horas de trabajo.
Ya se imaginan ustedes lo que sucedió, cuando el muchacho alcanzó el último peldaño se le cayó de las manos y se rompió.
Esto significó 24 horas más de trabajo para hacer otra nueva. Edison, cansado y dispuesto a tomarse un respiro, le entregó la bombilla para que la subiera al mismo muchacho al que se le había caído la primera. Edison le dio una nueva oportunidad. Gesto bonito de confianza y de perdón.
Dios me ofrece a mí ese mismo perdón. Dios ofrece a los hombres una segunda, una tercera...oportunidad.
Jesús fue un maestro itinerante, nos dice el evangelio que iba de pueblo en pueblo, anunciando el Reino de Dios, denunciando la religión que esclaviza y anunciando la libertad de los hijos de Dios, la religión del amor.
Jesús contaría la misma historia muchas veces y añadiría nuevos detalles. Jesús hacía preguntas a sus oyentes ¿qué hará el dueño de la viña a los arrendadores cuando vuelva?. Y se dejaría interrumpir y preguntar. Una enseñanza de ida y vuelta, con preguntas y respuestas.
La historia que nos cuenta, hoy, Jesús es la historia de un conflicto.
Dios, el dueño de la viña, ha cuidado con amor a su pueblo, a Israel, y ha hecho con él una larga historia de amor y de fidelidad, una alianza, un matrimonio siempre en conflicto.
Este Dios, lento a la cólera y rico en perdón, que no es tonto y cuya paciencia no se agota, espera y espera recoger los frutos del amor, de la justicia y del derecho.
Dios envió a su pueblo mensajeros, los profetas, para recordarles y señalarles el camino y las exigencias del dueño de la viña. Finalmente le envió a su hijo, el heredero, pero todos, profetas e hijo, terminaron de la misma manera, fueron asesinados.
No sólo no querían pagar la renta sino que querían adueñarse de la viña, ser los propietarios y defenestrar al dueño y al heredero.
El canto de la viña de Isaías y la parábola de Jesús resumen la historia de Israel, la viña plantada y mimada por Dios en su autosuficiencia se olvida de Dios; la historia de la humanidad cada día más arrogante y alejada de Dios; la historia de la Iglesia, a veces, tan humana y pecadora parece caminar paralelamente al mensaje de su Señor.
Tentación de los hombres, de todos los tiempos es negar a Dios todos sus derechos de creador y de autor para autoafirmarnos y definirnos sin ninguna referencia a un ser superior, para constituirnos en propietarios del universo, de la tierra, de nuestros cuerpos, de la Iglesia y de todo lo que manipulan las manos humanas.
Matamos al dueño de la viña y ya no tenemos que dar cuenta a nadie.
Nacimiento del hombre unidimensional, sin atributos religiosos, el hombre material. El hombre liberado del poder opresor, llámese Dios o la naturaleza se siente dueño y señor todopoderoso.
Conflicto entre Dios y el hombre, conflicto entre la ciencia y la fe, conflicto entre la Iglesia y el mundo, conflicto en cada corazón.
Nuestro mundo liberado por la ciencia, la tecnología y el progreso ilimitado están lejos de ofrecernos la salvación. Hay guerras, sangre inocente derramada, hambrunas y más pobres...
Conflictos difíciles de resolver porque hemos apagado la voz de Dios, porque nos negamos a pagar la renta, porque en lugar de dar los frutos de la compasión, del servicio, de la justica y del derecho, damos frutos de avaricia, de egoísmo, de individualismo y de orgullo, porque seguimos matando al hijo, despreciamos su mensaje y no caemos en la cuenta de que somos seres menesterosos, siempre necesitados de redención, siempre necesitados de alguien más grande que nosotros.
21 siglos después de que Jesús contara esta historia ¿quedan aún mensajeros del Señor?
¿Quién nos recuerda que hemos de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César?
¿Quién cantará las quejas del Señor?
El lamento de Dios ¿qué más podía hacer yo que no haya hecho? Sigue siendo tan actual hoy como ayer.
La Iglesia, nuestra Iglesia, viña del Señor, necesita ser podada de su triunfalismo, de sus muchos elementos humanos, de toda apariencia de poder secular y hacerse más a imagen de su Señor.
Necesita edificarse sobre la piedra angular que es sólo Cristo y de matar el narcisismo eclesial que hemos cultivado por pura vanidad.
Necesita hacer memoria de Jesucristo que es el único dueño de la viña y ofrecerle fidelidad absoluta.
Siempre nos merecemos una regañina para exhortarnos a administrar bien los dones recibidos de Dios, aprender a valorarlos y a ponerlos al servicio de los hermanos.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Presentemos con esperanza al Señor de la vida nuestras oraciones y con fe digamos:
Dios, dueño de la viña, escucha nuestra oración.
- Por tu Iglesia, para que alejes de ella todo sentimiento indigno de ti; y en ella reluzca la alegría de la cruz y el llamado a la conversión, que devuelve el sentido del existir a cada persona.
- Por nuestra patria, para que, movida por la bondad de tu Espíritu Santo, sea viña de bienaventuranza y esperanza, donde todos los hombres y mujeres se comprometan a construir la fraternidad de los hijos de Dios.
- Por nuestros hermanos que trabajan por la evangelización y sufren adversidades económicas, físicas y morales; para que, animados por el sacrificio de Cristo, sean dignos de la vocación a la que los llamas.
- Por todos los que nos congregamos en torno a tu altar, por medio de esta celebración, las transmisiones radiales o multimodales; para que, nos edifiquemos en la roca firme del Evangelio, la comunión fraterna.
Te bendecimos, Padre, porque tu amor nos eligió Como tu pueblo, como la viña que tú cuidas con ternura; en ella el cáliz del vino nuevo de la sangre de Cristo Sella por tu Espíritu la nueva alianza con tu pueblo, la Iglesia. Tanto amaste al hombre que le diste a tu propio Hijo. Y él se entregó incondicionalmente en manos de los pecadores, para que de su sangre derramada naciera el nuevo pueblo, Como de la uva prensada nace el vino joven de la fiesta. Haz, Señor, que en la viña de tu Iglesia podamos ofrecerte No los agrazones de nuestro egoísmo, sino frutos maduros de la humanidad, fraternidad, solidaridad, justicia y paz.
Amén..
EXHORTACIÓN FINAL
Te bendecimos, Padre, porque tu amor nos eligió
como tu pueblo, como la viña que tú cuidas con ternura;
en ella el cáliz del vino nuevo de la sangre de Cristo
sella por tu Espíritu la nueva alianza con tu pueblo, la Iglesia.
Tanto amaste al hombre que le diste a tu propio Hijo.
Y él se entregó incondicionalmente en manos de los pecadores,
para que de su sangre derramada naciera el nuevo pueblo,
como de la uva prensada nace el vino joven de la fiesta.
Haz, Señor, que en la viña de tu Iglesia podamos ofrecerte
no los agrazones de nuestro egoísmo, sino frutos maduros
de la humanidad, fraternidad, solidaridad, justicia y paz.
Amén.
