La soledad no siempre se ve, pero sí se siente. Puede aparecer incluso cuando estamos rodeados de personas y, si se prolonga en el tiempo, afectar profundamente nuestra salud mental y bienestar. Fortalecer los vínculos, dedicar tiempo a quienes queremos y pedir apoyo cuando lo necesitamos son acciones que nos recuerdan que nadie debería enfrentar sus dificultades en soledad. Cuidar nuestras conexiones también es cuidar nuestra salud mental.
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