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Meditación13 sept. de 2020 – Domingo 24º del Tiempo Ordinario

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“Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?”.
(Mateo 18, 21–35)

Los apóstoles y los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño... Seguramente les parece un mensaje extraordinario pero poco realista y muy muy incomprensible.

Simón Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y más concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos, conflictos y discordias. ¿Cómo tienen que actuar en aquella comunidad de seguidores que caminan tras los pasos de Jesús. En concreto: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?”.

Antes que Jesús le responda, el impetuoso Simón Pedro se le adelanta a hacerle su propia sugerencia: ”¿Hasta siete veces?”. Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos judíos y los grupos esenios que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.

Sin embargo Simón Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo, al mismo clan familiar.

La respuesta de Jesús exige ponerse en otro registro. En el perdón no hay límites: ”No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.

Entre los judíos era conocido un "Canto de venganza" de Lámek, un legendario héroe del desierto, que decía así: "Caín será vengado siete veces, pero Lámek será vengado setenta veces siete". Frente esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete, es decir, hasta setenta veces siempre...

Necesitamos urgentemente discípulos (testigos) de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su perdón y su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando esta ceguera enfermiza que ha penetrado tanto en su Iglesia.

Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral Primada y Párroco San Luis Beltrán