La Cuaresma la vivimos y celebramos como un camino hacia la Pascua. Hoy empezamos a traspasar el umbral de esta Pascua: la Semana Santa. Y en esta Semana Santa, así como después en los cincuenta días de la Pascua, se nos muestra la ley fundamental de nuestra vida.
Éstos son, indudablemente, los días más importantes de todo el año litúrgico. Y deberíamos celebrarlos muy espiritualmente, con auténtica espiritualidad, ya que este año 2020 no tendremos celebraciones litúrgicas públicas en nuestro Templo... comprometámonos y tomemos tiempo para profundizar personalmente. Podríamos meditar sobre los símbolos de la liturgia, como los ramos o palmas, el pan, el cáliz, el lavatorio de los pies, la cruz, el sepulcro, el agua, el fuego… todos ellos son referencia para nuestra vida y, al mismo tiempo, imágenes para nuestra salvación.
Si en estos días acompañamos a Jesús en su camino, en su última semana de vida histórica, recorremos al mismo tiempo la ruta de nuestra propia autorrealización humana.
Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo y Párroco en San Luis Beltrán

