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MeditaciónTiempo Pascual - 2020 Sexto Domingo de Pascua – 17 de mayo

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“... No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
Dentro de poco el mundo no me verá, pero ustedes me verán y vivirán...”.
(Juan 14, 15-21)

El próximo jueves (21 de mayo) es el día 40 de los 50 días que dura la celebración Pascual. Ese día sería el Jueves de la Ascensión, que ocurrió a los 40 días de la Resurrección. Pero en Colombia, en razón de la Ley Emiliani, lo celebraremos el Domingo entrante (24 de mayo).

Meditemos el Evangelio de hoy: Una Iglesia (Arquidiócesis, Parroquia) formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, poco amado y apenas recordado de vez en cuando de manera rutinaria, es una Iglesia que corre de veras el riesgo de irse extinguiendo. Unos cristianos reunidos en torno a un Jesús apagado, que no seduce ni toca los corazones, es una comunidad sin ningún futuro.

Por eso mismo en la Iglesia Católica, en nuestra Comunidad Parroquial, en nuestras Pequeñas Comunidades, necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con Jesús. Necesitamos comunidades marcadas por la experiencia viva de Jesús. Todos podemos contribuir a que en la Iglesia, en nuestra Parroquia, se le sienta y se le viva a Jesús de manera nueva. Podemos hacer que sea más de Jesús, que viva más unida a Él. ¿Cómo?

En el relato de este Domingo, Juan recrea la despedida de Jesús en la Última Cena. Los Apóstoles intuyen que dentro de muy poco no lo verán. ¿Qué será de ellos sin Jesús? ¿A quién le seguirán? ¿Dónde alimentarán su esperanza? Jesús les habla con un cariño y una ternura especial (a mí me conmueven sus palabras). Antes de dejarlos, quiere hacerles ver cómo podrán vivir unidos a él, incluso después de su muerte.

Antes que nada, ha de quedar grabado en su corazón algo que no han de olvidar jamás: “... No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes...”. No han de sentirse nunca solos. Jesús les habla de una experiencia nueva que los envolverá y les hará vivir porque los alcanzará en lo más íntimo de su ser. No los olvidará. Vendrá y estará con ellos. Jesús no podrá ya ser visto con la luz de este mundo, pero podrá ser captado por sus seguidores con los ojos de la fe. ¿No hemos de cuidar y reavivar mucho más esta presencia de Jesús resucitado en medio de nosotros? ¿Cómo vamos a trabajar por un mundo más humano y una Iglesia más evangélica si no le sentimos a él junto a nosotros?

Sergio Pulido Gutiérrez, Mons.
Canónigo Catedral Primada y Párroco en San Luis Beltrán