PRIMER DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A (FEBRERO 26 DE 2023)
MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos, nos complace darles la más cordial bienvenida a la casa de Dios, a la que nos convoca Jesús para compartir su banquete con nosotros, en este primer domingo del tiempo de cuaresma.
Ayudados por los recursos pedagógicos de la Cuaresma -ambientación más austera, cantos propios de este tiempo, el silencio del aleluya y del Gloria- y sobre todo por los textos de oración y las lecturas bíblicas, nos disponemos a emprender, en compañía de Jesús, su «subida a la Cruz», para pasar juntamente con él, este año con mayor decisión que en los anteriores, a la vida nueva de la Pascua.
MONICIÓN PARA TODAS LAS LECTURAS
Al iniciar la Cuaresma, la Palabra pone su acento en la tentación. El Génesis nos recuerda la desobediencia de Adán y Eva, que sucumbieron a la tentación de querer ser como Dios. Cristo, con su obediencia, rompe la dinámica de las consecuencias de ese pecado, según lo afirma San Pablo y San Mateo: que Jesús vence la vieja tentación que amenazaba desde el principio a la humanidad. Que su obediencia de Hijo nos hace descubrir que es imposible reencontrar el camino de la salvación al margen de la voluntad de Dios.
Preparémonos para la escucha atenta de esta Palabra.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
«¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?».
La mujer respondió a la serpiente:
«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios:
«No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte»».
La serpiente replicó a la mujer:
«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal».
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó el fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Misericordia, Señor: hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Misericordia, Señor: hemos pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Misericordia, Señor: hemos pecado.
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Misericordia, Señor: hemos pecado.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Misericordia, Señor: hemos pecado.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-19
Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.
Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: el proceso, a partir de un solo delito, acabó en sentencia condenatoria, mientras la gracia, a partir de una multitud de delitos, acaba en sentencia absolutoria.
Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación.
En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida.
Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.
Palabra de Dios
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó, diciendo:
«Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»».
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»».
Jesús le dijo:
«También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios»».
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto»».
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.
Palabra del Señor.
HOMILIA
Hemos empezado el tiempo de cuaresma y entrar en este ambiente es insertarnos en el desierto donde Jesús se encontró consigo mismo, en el desierto, Jesús oró, Jesús reflexionó, Jesús reconoció sus dos naturalezas, la humana y la divina, en el desierto se reconoció hombre y en el momento de la tentación reconociéndose Dios pudo derrotar al enemigo.
En la Biblia se ha considerado que el desierto es el lugar de la prueba, de la tentación y de la muerte, la Biblia hace notar que el desierto es el lugar del encuentro del hombre con su mismidad; en el desierto las fuerzas humanas se esfuman, la voluntad se debilita y los buenos propósitos se frustran; esta experiencia la vivió Jesús en carne propia, pero con la ayuda de su Padre se sobrepuso a dicha situación.
Desierto es el lugar en donde vive el desempleado que en medio de la prueba no ha sucumbido ante sus esperanzas e ilusiones puestas en Dios.
Un desierto es el lugar en donde habita el desplazado, desalojado de sus tierras verdes y productivas; desierto es el lugar en donde habita la familia que respira un ambiente de poco diálogo y comprensión.
El desierto es el lugar en donde vive el que se ha sumergido en los vicios que conducen al fracaso; desierto es el lugar en donde vive el pobre desposeído incluso de su propia dignidad.
Desierto fue el lugar en donde Jesús fue tentado por el diablo, y a ese mismo desierto Jesús lo transformó en pradera, en tierra fértil, en tierra productiva, Jesús es aquel que transforma situaciones de muerte en contextos de vida, es aquel que a fuerza de gracia venció el pecado, es aquel que sabe que Satanás es un espíritu inteligente y sagaz para doblegar a quienes han optado por Dios.
La mayor herramienta con la cual Jesús se sobrepuso a Satanás fue la Palabra y no cualquier palabra, sino la Palabra de Dios, con la cual fortaleció su espíritu y su voluntad para serle fiel a Dios.
La fuerza de la Palabra, transformó la muerte en vida, la prueba en gracia y la condena en salvación. Por la Palabra, Jesús se mantuvo firme en medio del ambiente hostil del desierto y por la Palabra Jesús se enalteció como Dios para superar las debilidades propias de la humanidad.
La Iglesia siguiendo la experiencia del desierto vivida por Jesús, propone a todos los creyentes el tiempo de cuaresma, tiempo de desierto, reflexión e interiorización, para que éstos encontrándose con el Dios de la vida opten por Él y no por las fuerzas que desembocan en el mal.
La cuaresma como vivencia del desierto, es un tiempo de reflexión personal, de auto evaluación y proyección de vida; es una posibilidad de encuentro con nosotros mismos y con nuestras circunstancias, es ingresar al desierto de nuestra propia vida y allá en medio de nuestros posibles fracasos, derrotas y tristezas, encontrar la victoria, la alegría y la esperanza que solo viene de Dios.
Queridos hermanos, que la presencia de Dios, la fuerza de su Palabra y la compañía amorosa del Corazón Inmaculado de María, nos ayude a internarnos en la experiencia del desierto cuaresmal, con el objetivo de vislumbrar en la Semana Santa la luz de la resurrección.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Amados hermanos, pidamos la misericordia de Dios en favor de todos los hombres y supliquemos el perdón para cuantos hemos pecado. Después de cada petición diremos:
Ten misericordia de nosotros, Señor.
- Por la Iglesia, para que, en este tiempo de cuaresma, Dios conceda a cada uno de sus miembros, la fuerza necesaria para luchar contra el mal, convertirse de su mala conducta y retornar al camino del bien. Oremos.
- Por quienes gobiernan las naciones, especialmente por los de nuestro país, para que eviten la tentación el dinero y su poder para beneficio propio o para hacer daño a terceras personas, sino para el bien de toda la sociedad. Oremos.
- Por todos los que sufren, especialmente por los enfermos, los abandonados y los que carecen de una vivienda digna, para sepan completar, con su dolor, lo que falta a la pasión de Cristo. Oremos.
- Por todo nosotros, para que, contemplando la victoria de Cristo sobre las tentaciones, aprendamos a vencer el pecado y resistamos a las provocaciones del maligno. Oremos.
EXHORTACIÓN FINAL
Señor, Dios nuestro, que conoces la fragilidad de la naturaleza humana, herida por el pecado de Adán, escucha las oraciones de tu pueblo y concédele iniciar el camino cuaresmal con la fuerza de tu Palabra, para que venza las tentaciones del Maligno y llegue, con gozo, a las fiestas pascuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
