Pasar al contenido principal

Reflexión - Evangelio Dominical: La comunidad en lucha contra el pecado

https://arquimedia.s3.amazonaws.com/28/evangelio-dominical/60920-01png.png

El evangelista Mateo presenta la vida de Jesús a partir de cinco discursos o sermones; en la lectura del relato del evangelio según san Mateo que seguimos este año, hoy…

Con realismo, Jesús advierte que pueden darse conflictos entre los miembros de la comunidad, por ello indica la manera como los hermanos ayudan a luchar contra el pecado.

El evangelio de este domingo tiene tres partes: 1. la regla de la corrección del hermano, 2. la confirmación del proceder del discípulo o de la comunidad mediante la fórmula ‘atar y desatar’ y 3. la oración coincidente.

En cuanto a la regla de la corrección del hermano es útil notar la ocasión: «Si tu hermano peca contra ti». Jesús propone esta regla a un discípulo que ha sido afectado por el pecado de un hermano. No se trata de un estímulo para vigilar o ponerse en plan de cazar pecadores.

Asumiendo este punto de partida se hecha de ver que la finalidad de la regla de la corrección del hermano es evitar que se aleje de la comunidad quien ha comenzado a dar malos pasos. Se trata de «ganar al hermano», para esto es preciso seguir unas instancias que buscan ante todo llevar al hermano a tomar conciencia del mal comportamiento.

El afectado por el pecado del hermano habla con él a solas para hacerle ver su falta, no hay que avergonzarlo acusándolo delante de la comunidad, más bien se trata de ayudarle a él a reconocer la causa para poner remedio. De no haberse logrado esta toma de conciencia se pasa a una segunda instancia, ahora ante uno o dos testigos. Por el contexto entendemos que el ofendido los convoca en primer lugar para que presencien la conversión del hermano; si esta no se da, solo les queda dar testimonio del proceder del ofendido.

Entonces hay que pasar a una tercera instancia, la comunidad. Se replica el intento por hacer tomar conciencia. ¡Tres instancias para evitar que se pierda un hermano! Como último y extremo recurso queda la autoexclusión. Quien ha llevado el proceso, es decir, el ofendido, hará de cuenta que se trata de una persona que no pertenece a la comunidad. No se ordena perseguirlo, marginarlo o prohibirle acercarse. Recordemos que en varias ocasiones los relatos evangélicos nos presentan a Jesús hablando, comiendo o acogiendo a publicanos y pecadores.

El segundo tema del evangelio de hoy es la confirmación con el ‘atar y desatar’. Dentro del contexto en el que estamos, esta confirmación está avalando la acción, en primer lugar, del ofendido que, ayudando a hacer consciente las causas, ha evitado que se pierda el hermano que ha dado un mal paso.

En segundo lugar, ‘atar y desatar’ confirma el proceder de la comunidad en pleno como comunidad de salvación, es decir, como comunidad en y por la cual se está realizando el proyecto del Reino.

Concluye el pasaje del evangelio de la misa de hoy en este ambiente de unidad de los discípulos diciendo de la oración coincidente. Decimos oración ‘coincidente’ de los discípulos para diferenciarla de una oración egocéntrica. La comunión de los discípulos también se manifiesta y realiza en la oración en común y con la misma intención. Esta consideración sobre la oración pone delante de nosotros una comprensión de la Eucaristía: los hermanos reunidos en el nombre de Jesús y Jesús en medio de ellos para pedir al Padre del cielo que venga su Reino.