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Una vida en austeridad para hacer creíble el anuncio del Evangelio

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Las instrucciones de Jesús a los misioneros se centran en los medios y en la manera de actuar.

En nuestra lectura del relato del Evangelio según San Marcos, después de la serie de episodios que recibimos aquí como una instrucción sobre la fe, iniciamos este domingo una nueva sección en la que se expone la incomprensión de los discípulos sobre el misterio de Jesús y el proyecto del Reino.

El evangelio de la misa de hoy (Marcos 6, 7-13) tiene tres partes. En la primera hallamos lo que podríamos reconocer como título de la escena: «Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos». En la segunda parte leemos las instrucciones de Jesús para la misión y en la tercera un resumen del trabajo realizado por los misioneros.

Las instrucciones de Jesús a los misioneros se centran en los medios y en la manera de actuar. En cuanto a los medios tenemos, dentro de una enumeración de prohibiciones, dos excepciones: bastón y sandalias, se trata de dos elementos que caracterizan al caminante y que en el contexto nos llevan a pensar en la situación de misioneros itinerantes realizando largas caminatas.

Por su parte, las restricciones se refieren al alimento, las provisiones y el dinero; queda claro que el discípulo misionero vive de aquello que se le ofrece a donde llega. Estas tres restricciones están definiendo una actitud de austeridad. Itinerante y austera debe ser la Iglesia y por lo mismo desinstalación y austeridad, características de la vida cristiana.

En la intención del texto, la austeridad, lejos de ser el resultado de malas gestiones o circunstancias fortuitas, se la establece como una actitud, como algo buscado. La austeridad como talante de vida buscado y asumido es signo escatológico. No queremos que aquí el término ‘escatológico / escatología’ parezca algo rebuscado. Este concepto proviene del judaísmo y hace referencia a la culminación o plenitud del proyecto de Dios.

En la Biblia la salvación se expone como un proyecto que Dios va poniendo por obra en la historia del pueblo y en la historia individual de cada ser humano, este proyecto se ha iniciado con el mismo acto de la creación y tiene su final pleno en Dios. Por la fe, el creyente va descubriendo cómo el futuro pleno (escatología) se va manifestando anticipadamente en la historia con sus contingencias y limitaciones.

El discípulo misionero es enviado a expandir el Reino, la forma de vivir el discípulo en austeridad es anticipo cierto del Reino de Dios que se va manifestando en la historia y a la vez permite reconocer que lo realmente central es el ser humano.

En cuanto a la forma de poner por obra la misión, la recomendación de Jesús se centra en la ‘casa’. En el evangelio según san Marcos el término casa suele hacer referencia a una comunidad cristiana, el discípulo es miembro de una comunidad, no anda cambiando de ésta. En caso de no acogerse el Evangelio ni conformarse una comunidad, ‘nada que hacer’, es preciso abandonar aquel lugar.

Finalmente, en el resumen del trabajo de los misioneros la enumeración de actividades realizadas es más amplia que las enunciadas en el envío; al final se dice que los discípulos misioneros realizan tres actividades que, ya hemos leído, viene realizando Jesús en el relato de Marcos: la predicación para suscitar la orientación de la vida hacia Dios, la liberación de las ataduras del mal y las sanaciones.