Muy buen y bendecido Domingo día del Señor. Hoy contemplamos el nacimiento de un día de descanso en el que reparamos nuestras fuerzas e iniciaremos nuevos días, ojalá llenos de satisfacciones y alegrías personales. Para darte gracias iniciemos nuestro día en tus manos: Oremos a nuestro Padre fiel, que nos ama y nos espera siempre.
Oh, Dios, Padre nuestro, lleno de paciencia: Tú sientes inmensa alegría al perdonar al pecador arrepentido. Danos la capacidad de pedir perdón para ser perdonados y saber perdonar. Que aceptemos el perdón con la humildad y bondad que tú nos has manifestado y danos la gracia de acogernos mutuamente en tu fiesta de alegría.
Que, en gratitud por tu perdón misericordioso, llevemos a cabo con alegría la misión de reconciliación que tú nos confías. Ojalá experimentemos la alegría de perdonar. Como Pablo, te sigas fiando de nosotros y nos sigas confiando los misterios de tu amor. En ti depositamos nuestros anhelos y esperanzas y recurrimos a tu misericordia. No permitas que seamos envidiosos y egoístas cuando das el perdón a todos los que recurren a Ti y al contrario nos alegremos cuando seamos encontrados como la oveja o la moneda y sobre todo como el hijo pródigo. Danos paciencia y perseverancia AMÉN.
Oración de Paz y Calma
"Hijo mío, no olvides mis enseñanzas, y que tu corazón guarde mis mandamientos, porque ellos te aportarán largos días, años de vida y prosperidad" (Proverbios 3,1-2). Señor, tú que amas la justicia, haz que mi corazón guarde tus mandatos.
Reflexión del papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!... Cada uno de nosotros, cada uno de nosotros, es ese corderito perdido, la moneda extraviada; cada uno de nosotros es ese hijo que ha dilapidado su libertad en falsos ídolos, en ilusiones de felicidad, y lo ha perdido todo. Pero Dios no nos olvida, el Padre nunca nos abandona. Es un padre paciente, que siempre nos espera. Respeta nuestra libertad, pero permanece fiel para siempre. Y cuando volvemos a él, nos acoge como a hijos en su casa, porque no deja, ni por un instante, de esperarnos con amor. Y su corazón se alegra por cada hijo que vuelve. Lo celebra porque es la alegría.
