Pasar al contenido principal

19-ago.-2022 viernes de la 20.ª semana del Tiempo Ordinario

Por el amor que nos has mostrado, convócanos a todos (...) que todo lo que hagamos se convierta en un regalo y ofrenda para ti y para nuestros hermanos

Buen inicio de día para todos, en la presencia de Jesús y María. Iniciémoslo con alegría y entusiasmo, con optimismo y deseos de servicio y ante todo con corazón agradecido. Padre de infinita bondad, Tú te has vinculado a nosotros con lazos de amor y, en tus misteriosos designios, quisiste que este amor lo viviéramos en plenitud. Por eso, queremos que nuestro amor, aunque limitado y vacilante, refleje un poco la grandeza del amor con que tú nos amas. Todo amor comienza en ti, conduce a ti y acaba en ti. Por el amor que nos has mostrado, convócanos a todos, para que nuestro amor sea más fuerte que las adversidades y así vivamos la felicidad que tú quieres que compartamos; que todo lo que hagamos se convierta en un regalo y ofrenda para ti y para nuestros hermanos.

No permitas que vayamos en negativismo; al contrario, sintamos que infundes tu espíritu de sabiduría; que no seamos huesos secos por falta de sentimientos y, al contrario, estemos llenos de tu vida; que nuestro amor a ti y a los hermanos lo demostremos y vivamos a través de buenas acciones y esperanzadoras palabras. Ayúdanos a pensar en este día: ¿de qué manera estamos viviendo el mandamiento fundamental del amor a Dios, al prójimo y a nosotros mismos? ¿acaso como la mejor expresión de tu voluntad?

Feliz, amoroso y santo fin de semana. Un buen viernes.  

Encomiéndate a la Santísima Virgen, diciendo:

¡Oh, Virgen y Madre de Dios! Yo me entrego por hijo tuyo, y en honor y gloria de tu pureza, te ofrezco mi alma y cuerpo, mis potencias y sentidos y te suplico me alcances la gracia de no cometer jamás pecado alguno. Amén.

Madre aquí tienes a tu hijo. – Madre aquí tienes a tu hijo. – Madre aquí tienes a tu hijo. En ti, Madre mía dulcísima, he puesto toda mi confianza, jamás quedaré confundido. Amén.

(Ave María)

Ángel de Dios que eres custodio mío; ya que la soberana Piedad a Ti me encomendó, ilumíname, guíame, rígeme y gobiérname en este día. Amén.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda pbro.