Un nuevo día, una nueva semana y culminación de junio. Si ayer hiciste realidad nuestras ilusiones, hoy te damos gracias y llenamos nuestros corazones de deseos e ilusiones, de esperanzas puestas en ti. Ayúdanos a que sea un buen inicio por las actitudes de servicio y generosidad, de solidaridad y buenos deseos de bienestar para nuestros hermanos. Danos la gracia de comprender que los hermanos, no estamos aquí para juzgarnos unos a otros, sino para ayudarnos a crecer, alertándonos de las desviaciones del camino, pero siempre desde el conocimiento del otro y el cariño a su persona.
Tú nos presentas un ejemplo de esta realidad a través de la imagen de la viga y la paja. ¿Cómo es posible que cuando voy a sacar la mota en el ojo de un hermano yo tenga una viga en el mío? primero he de sacar la viga de mi ojo y entonces, cuando vea claro, podré sacar la mota del ojo de mi hermano. Lo más probable es que la viga distorsione mi vista y me impida ver con nitidez. Asumir mi debilidad me hace amar lo pequeño de mí y también lo bueno de mis hermanos.
Es buen momento para pensar: ¿tengo actitud de misericordia con mis pobrezas y las de mis hermanos? No permitas que vayamos juzgando a los demás o criticándolos de buenas a primeras, en nuestras actividades, en nuestros trabajos y labores. Nuestras actitudes sean de misericordia y de benevolencia, de amor y de cariño, de bondad y de sabiduría.
Feliz lunes e inicio de semana, Bendecidos en el amor del Señor. Iniciemos nuestro día y nuestra semana con mucha fuerza y optimismo en alegría y servicio.
Palabra del Papa
No se puede corregir a una persona sin amor y sin caridad. No se puede hacer una intervención quirúrgica sin anestesia: no se puede, porque el enfermo morirá de dolor. Y la caridad es como una anestesia que ayuda a recibir la cura y aceptar la corrección. Apartarlo, con mansedumbre, con amor y hablarle. En segundo lugar, es necesario no decir algo que no es verdad. Cuántas veces en nuestras comunidades se dicen cosas una persona de la otra que no son verdaderas: son calumnias… La corrección fraterna es un acto para curar el cuerpo de la Iglesia. Hay un agujero, ahí, en el tejido de la Iglesia que es necesario coser de nuevo. Y como las madres y las abuelas, cuando cosen, lo hacen con mucha delicadeza, así se debe hacer la corrección fraterna. Si no eres capaz de hacerlo con amor, con caridad, en la verdad y con humildad, se comete una ofensa, una destrucción del corazón de la persona (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 12 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
