El día ha comenzado para cada uno de nosotros y lo experimentamos en amor y alegría. Amor, porque nos das la gracia y la salud para emprenderlo según la voluntad del Padre, y alegría porque, sabiendo que estás a nuestro lado, tenemos la confianza y seguridad de que todo nos saldrá bien incluso en medio de la incertidumbre.
Señor, Dios nuestro, te damos gracias porque nos invitas a tener un ideal, una meta, un destino claro a donde ir, aun a costa de sacrificio y de dolor. Guárdanos siempre en actitud de marcha, caminando con fe y confianza, sin miedo ni vacilación porque estamos seguros de que nada nos puede dañar ni arrebatarnos la libertad interior que tú nos has dado. Ayúdanos a revestirnos con la armadura de Dios de la que nos habla tu apóstol Pablo ─el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia; el calzado de la prontitud para anunciar el Evangelio de la paz─ y permite que podamos empuñar con valentía las armas espirituales de la fe, la esperanza y la caridad; que ellas sean nuestra fuerza para decir contigo: hoy, mañana y pasado seguiremos caminando para glorificar tu nombre. Que no nos cansemos de orar ni de buscar tu fuerza y tu poder invencible. Que este día sea para nosotros motivo de alegría y al caer de la tarde te podamos decir: gracias, Señor, porque revestidos de poder y de tu presencia hemos combatido nuestro combate y hemos salido victoriosos. QUE HOY, MAÑANA Y SIEMPRE SIGAMOS CONFIANDO EN TU BONDAD EN TU MISERICORDIA. Amén.
Un feliz y vocacional jueves lleno de bendiciones y éxitos profesionales y laborales.
Oración de Paz y Calma
«Señor, me siento ahogado por mis culpas: son como un peso que supera mis fuerzas. Estoy agobiado, decaído hasta el extremo, y ando triste todo el día. Estoy agotado Señor, deshecho totalmente y no se te ocultan mis súplicas. Mi corazón palpita, se me acaban las fuerzas, y me falta hasta la luz de mis ojos. Pero, yo espero en ti, Señor: sé que tú me responderás, Señor y Dios mío» (Salmo 38,5.7.9a.10b.11.16).
