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HISTORIA

templo antiguo de Nuestra Señora de las Mercedes

Breve historia por Gabriel Naranjo Salazar, CM

  1. Inicios: 1916-1954

La Parroquia de Nuestra Señora de Las Mercedes de Bogotá y, más precisamente, su templo y su acción pastoral, han estado siempre ligados a la Congregación de la Misión – Misioneros Vicentinos de Colombia, y a la historia de su ubicación en Bogotá.

Fue en el año de 1916 cuando la Comunidad, que había transitado por los caminos de Popayán, Cali y Santa Rosa de Cabal, emprendió la búsqueda de un lugar para su casa provincial y de formación, en la Capital de la República. Contribuyeron al logro de este objetivo no solo los padres José María Potier y Emilio Larquere, encargados por el Visitador de aquel tiempo, P. Juan Floro Bret, sino también el superior de los Claretianos, P. Antonio Pueyo, que poco después fue obispo de Pasto, y el Arzobispo de Bogotá, Mons. Herrera Restrepo; ambos sugirieron a la Congregación de la Misión acoger la propuesta de la familia Uribe Uribe, cuya madre se llamaba Mercedes, que quería destinar a actividades religiosas parte de su propiedad en la zona de la ciudad llamada Paiba.

 Aceptado el ofrecimiento se inició de inmediato la construcción de las instalaciones requeridas, bajo la dirección del P. Pron. Destinado al futuro templo el ángulo de la calle 13 con la carrera 27, bendijo allí la primera piedra el Arzobispo de Popayán, Mons. Manuel A. Arboleda, acompañado del Obispo de Tunja, Mons. Maldonado Calvo; la primera misa, celebrada en aquel mismo lugar pero en una capilla provisional, la presidió el Vicario Apostólico de Arauca, Mons. Emilio Larquére, el 23 de febrero de 1917.

 Dos años duró la construcción del edificio, que incluía habitaciones para los padres, los hermanos y los estudiantes, oratorio, biblioteca, refectorio, amplios corredores, salón de actos, talleres de carpintería, zapatería y encuadernación, imprenta, locutorio, salas de comunidad, oficinas de la administración provincial (visitaduría y procura) y, por supuesto, el templo, con su campanario y su despacho. La inauguración de la casa se hizo el 25 de enero de 1919, con la bendición que impartió el Nuncio Apostólico del momento, Mons. Enrico Gasparri.

 

“No bien se cruzaban los umbrales, cuando el visitante se hallaba en el claustro acogedor: sencillo, hermoso e imponente. Impresión de majestad causaban las columnas, redondas sobre bases cuadradas que en ellas descansaban ornadas de círculos graciosos. Extremo que se miraba en su gemelo de arriba, el cual recibía los arcos románicos. Todo: columna cilíndrica, plinto, capitel eran una sola piedra, un monolítico. Únicamente las cuatro angulares que eran dobles, se dividieron por la mitad para el acarreo. El claustro, tal vez único en la Capital, al que nadie negó el tributo de su admiración, más de medio siglo convivió con incontables moradores…” (Naranjo José. Apuntes para una historia de la Congregación de la Misión en Colombia. Bogotá, 1988. III, p 136).

 

  1. Primera Etapa: 1954-1976

Los fieles del incipiente vecindario comenzaron a participar en las eucaristías del domingo, como también entre semana y, de esta manera, fueron sembrando la semilla de la futura comunidad parroquial. El templo sirvió como oratorio público hasta 1954 cuando fue constituido en parroquia, con el nombre de Nuestra Señora de Las Mercedes, en honor a la matrona de la familia que había donado los terrenos; fue construido según el modelo ideado por el P. Pron y con la ayuda de los vecinos, que organizaban bazares frecuentes para allegar los fondos. Su primer capellán fue el P. Francisco Eugenio Préau.

Como centro de culto y con la ayuda de la numerosa presencia sacerdotal de la casa vicentina, se caracterizó en su primera etapa por el servicio de las confesiones y el esplendor de la liturgia. Prepararon el terreno para la identidad parroquial y la caracterizaron después, tres frentes pastorales:

 

  1. Las capellanías que prestaban los padres a la Normal de Varones y el Noviciado de los Hermanos Cristianos; a la Casa de Corrección de Menores de Paiba; al Hospicio de Bogotá, el Ancianato de San Bernardo y la Casa del Ricaurte de las Hermanas de la Presentación; a la Clínica de Nuestra Señora de la Paz de los Hermanos de San Juan de Dios; a la casa de las Capuchinas de Fontibón.
  2. Los catecismos que animaban los estudiantes durante los fines de semana en la Casa Central y los alrededores, hasta llegar a cubrir en un mismo momento 2.500 niños y jóvenes de la zona. En este contexto nacieron los Benjamines, por iniciativa del P. Juan Félix Londoño, una asociación infantil que fue cuna de vocaciones sacerdotales, como la del actual Arzobispo de Tunja, Mons. Luis Augusto Castro Quiroga; llegó a tener un pequeño boletín, ligado a la Revista Provincial Sembrador, escrito en buena parte por los mismos niños.
  3. Los ministerios. El primer párroco, P. Jesús Ramón y Tornero, proveniente de España, con un dinamismo sorprendente, caracterizó la pastoral parroquial con un sentido litúrgico que llegó a ser famoso en la ciudad y atrajo la afluencia de fieles de muchas partes, sobre todo los domingos, cuando el coro del seminario cantaba en gregoriano. El esplendor litúrgico se daba la mano con la celebración de los sacramentos, sobre todo bautizos, primeras comuniones, matrimonios y confesiones; estas últimas congregaban a verdades romerías de penitentes durante los primeros viernes, la Semana Santa, la fiesta de la Virgen del Carmen y el Año nuevo. Los primeros bautismos los realizó el 3 de marzo y los matrimonios el 19 de marzo de 1954.

 

  1. Segunda Etapa: 1977…

A principios de 1976, la obra construida, en el más amplio sentido de esta expresión, fue demolida por decisión de los Superiores de la Provincia, después de numerosas consultas y con la ilusión de financiarla económicamente, convirtiéndola en el llamado Centro Comercial Las Mercedes. Cierto es que la intención inicial de proyecto no incluía el templo y que fue el arzobispo de Bogotá, Cardenal Aníbal Muñoz Duque, el que lo exigió con severidad; fue ubicado sobre la Calle 12B, en una parte que inicialmente se había diseñado como banco. A su lado se construyó la casa cural y un modesto campanario; sobre su base funciona el salón parroquial. Fue el 1 de febrero de 1976 cuando, con una solemne eucaristía de despedida, en la que el diácono Gabriel Naranjo se estrenó como tal, se empezó la salida de los moradores y se inició, esa misma tarde, la demolición; la del templo, de sólidas bases, se hizo inmediatamente después de la última misa del 30 de mayo de 1976. El servicio que prestaba se trasladó momentáneamente a la capilla central del Colegio San José de las Hermanas Misioneras Franciscanas de María Auxiliadora, de la carrera 29.

 El nuevo templo lo inauguró el mismo Cardenal Aníbal Duque, con la concelebración de muchos misioneros y la participación de muchos fieles, el 8 de diciembre de 1977. En el transcurso del 2008 fue remodelado, dándole espacio, luz y forma de tal, más allá de las características de bóveda bancaria, con varios elementos, como el arco de la puerta de entrada.

 El ritmo pastoral de la Parroquia ha sido marcado por el movimiento posconciliar: reforma litúrgica expresada en la simplificación de las ceremonias, los adornos, las imágenes; participación de los fieles en la liturgia, la animación y la administración (consejo parroquial); cursillos pre-sacramentales; grupos de jóvenes y de movimientos apostólicos; organización de la caridad; diversificación de las pastorales.

 De notable incidencia en la identidad parroquial han sido las transformaciones de la antigua casona en centro comercial y del barrio, de inquilinato, en comercio popular. Ambos hechos han determinado que buena parte de la feligresía acuda desde barrios apartados y esté conformada por descendientes de las familias fundadoras, al recuerdo y la añoranza de los sacramentos de iniciación cristiana o del matrimonio.

 

Bogotá, 19 de abril de 2013